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miércoles, 9 de noviembre de 2011

CUESTIONES BLOQUES III y IV

BLOQUE III 


La Península Ibérica en la Edad Media: Los primeros núcleos de resistencia cristiana.
Tras la invasión musulmana (711) sólo las zonas montañosas del norte peninsular, pobladas por astures, cántabros y vascones, iniciaron la resistencia contra Al Andalus. Algunos nobles visigodos se refugiaron entre los astures y dirigidos por Pelayo vencieron en Covadonga (722) a los musulmanes. Surgió así el reino astur, que con Alfonso III (866-909) se extenderá por Galicia y el valle del Duero, la llamada tierra de nadie. En el 910, al trasladarse la capital de Oviedo a León, se llamará reino de León. La zona fronteriza oriental, fortalecida con una serie de castillos frente a los musulmanes, será el condado de Castilla, que en el siglo X se hará independiente con el conde Fernán González.
En los Pirineos occidentales, los vascones derrotaron en Roncesvalles (778) a Carlomagno y surgió en el siglo IX el reino de Pamplona. En el siglo X, Sancho Garcés I llegó al Ebro. En los Pirineos centrales se formaron pequeños condados (Aragón, Sobrarbe, Ribagorza) bajo influencia carolingia. El condado de Aragón en el siglo IX logró la independencia. En el Pirineo oriental, los pequeños condados que formaban la Marca Hispánica del Imperio carolingio organizaron la resistencia. El condado de Barcelona, con Vifredo el Velloso, los unificó y logrará la independencia en el siglo X

Principales etapas de la reconquista.
El término "Reconquista" se refiere tradicionalmente al proceso de ocupación militar de los territorios de Al Andalus por los cristianos entre los siglos VIII y XV. El proceso se justificaba tanto con argumentos religiosos- cruzada contra los infieles- como con argumentos jurídicos - la idea de restauración de la monarquía visigoda, de la que los reyes astures se consideraban legítimos herederos.
Se dan varias fases en la Reconquista:
a) Entre los siglos VIII y X los cristianos se limitaron a resistir en el norte peninsular y avanzar por zonas no sometidas (los asturianos por el valle del Duero y los catalanes la Plana de Vic).
b) A partir del siglo XI comienza de verdad la "Reconquista" debido a la fragmentación de Al Andalus en reinos de taifas. Los castellano-leoneses ocuparon el valle del Tajo tras la toma de Toledo (1085) por Alfonso VI. Pedro I de Aragón conquista Huesca (1096) y los catalanes Tarragona.
La invasión almorávide frenó el avance cristiano. En el siglo XII, el rey Alfonso I el Batallador de Aragón conquistó Zaragoza (1118). Los portugueses tomaron Lisboa (1147). El conde catalán Ramón Berenguer IV incorporó el valle del Ebro (Tortosa ,1148). Alfonso II de Aragón conquistó Teruel (1171) y Alfonso VIII de Castilla, Cuenca (1177). Castilla y León y la Corona de Aragón firmaron tratados de reparto: Tudillén (1151) y Cazola (1179). Los almohades derrotaron al rey Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos pero fueron vencidos en Las Navas de Tolosa (1212) por éste y sus aliados, los reyes de Navarra y Aragón.
El avance más espectacular se dio en el siglo XII. Alfonso IX de León tomó Cáceres (1227) y Badajoz (1230). Jaime I El Conquistador de Aragón conquistó Baleares y Valencia (1238), acabando el avance aragonés. Fernando III El Santo de Castilla y León ocupó el valle del Guadalquivir: Córdoba (1236) y Sevilla (1248) y el reino de Murcia. Alfonso X El Sabio tomó Huelva y Cádiz (1265). Los portugueses acabaron su reconquista con la toma del Algarve (1249).
c) A los musulmanes sólo les quedaba el reino nazarita de Granada, que en los tratados de reparto cristianos le correspondía a Castilla. En el siglo XIV, Alfonso XI detuvo una nueva invasión de benimerines en la batalla de El Salado (1340) y controló el Estrecho de Gibraltar al conquistar Algeciras (1344). En el siglo XV los Reyes Católicos finalizaron este largo proceso conquistando Granada (1492).

La península ibérica en la Edad Media: Modelos de repoblación y organización social
de los reinos cristianos

Posteriormente a la conquista tiene lugar el proceso de repoblación: la ocupación efectiva y su puesta en explotación económica de los territorios conquistados.
Distinguimos diferentes tipos en las diversas fases de la reconquista:
Presura o Aprisio, en la repoblación del valle del Duero o de la plana de Vic(zonas casi desérticas). Los campesinos, a veces pero no siempre dirigidos por un noble o un clérigo, ocupan de forma libre la tierra. El rey sanciona posteriormente la legalidad de la propiedad.
Esta repoblación genera una sociedad de campesinos libres basada en la pequeña propiedad. Estos campesinos se halla comprometidos en la defensa militar de la tierra conquistada (campesinos-villanos castellanos)
 
Repoblación concejil, en los valles del Ebro y el Tajo.
La repoblación se basa en la creación de concejos y ciudades con su alfoz, a las que se les dota de Fueros o Cartas Pueblas. Estos fueros otorgan libertades y privilegios a sus habitantes para atraer a la población a una zona peligrosa de frontera. La caballería villana queda encargada de la defensa y se configura como el grupo social hegemónico en los nuevos núcleos de población.
Esta repoblación fue dirigida por el rey y configura una sociedad basada en la mediana propiedad.
En las zonas como Toledo o Zaragoza, la abundante población musulmana fue expulsada al campo o a las zonas de los arrabales de las urbes.
 
Repoblación de los valles altos del Júcar-Turia y el Guadiana:
La repoblación se basó en repartimientos a las grandes Órdenes Militaresde Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa (Aragón).
Esta repoblación creó una zona caracterizada por los grandes latifundios ganaderos jalonados de fortalezas para la defensa del territorio de frontera.
 
Repoblación de Extremadura, valle del Guadalquivir y fachada levantina:
Los reyes otorgaron grandes territorios a los nobles y soldados que participaron en la conquista militar: donadíos (grandes latifundios en manos de la gran nobleza) o heredamientos (propiedades más pequeñas)
El nuevo tipo de estructura agraria se basó en la gran propiedad.
En las ciudades se organizaron concejos.
La mayor parte de los musulmanes tendieron a huir al reino de Granada. En los regadíos levantinos, sin embargo, muchos permanecieron trabajando para la nobleza cristiana.
En Baleares, hubo repartimientos entre la nobleza, siendo la población musulmana diezmada o expulsada.
Pese a estos diferentes modelos de repoblación, el modelo de sociedad feudal se consolidó a lo largo de toda la península con sus instituciones típicas como el vasallaje, el señorío territorial y señoría jurisdiccional.
Sociedad jerarquizada organizada en estamentos:
Nobleza (los que guerrean). Grandes propietarios de la tierra (señorío territorial y señoría jurisdiccional). Grupo privilegiado pero heterogéneo (alta nobleza, hidalgos, caballeros villanos)
Clero (los que oran). También poseen tierra y señoríos. También es un estamento heterogéneo (Alto y bajo clero)
Campesinado (los que trabajan). Normalmente no son propietarios y están sujetos a la dependencia de sus señores (derechos señoriales).
Desde el siglo XI, el desarrollo urbano propiciará el desarrollo de las ciudades y de un nuevo grupo social: la burguesía. Aunque perteneciente al grupo no privilegiado (pagan impuestos) consiguieron una cierta autonomía en el gobierno de las urbes (concejos) y participación en Cortes.
También nos encontramos con minorías religiosas y étnicas marginadas: los judíos, mayoritariamente urbanos, y los mudéjares, que viven preferentemente en el campo.


Manifestaciones artísticas en la Península durante la Edad Media: El Románico.
El románico es el arte de los reinos cristianos durante los siglos de la Alta Edad Media (XI y XII). Es el primer estilo internacional europeo. De origen francés, penetró en la Península a través del Camino de Santiago. La arquitectura se caracteriza por: iglesias de planta de cruz latina con transepto o crucero, ábsides semicirculares, arcos de medio punto, bóveda de cañón con fajones, pilares, gruesos muros de sillería y pocos vanos. La escultura estaba subordinada a la arquitectura y los relieves policromados de variada temática cubrían capiteles, fachadas, pórticos y claustros de los monasterios. La pintura mural al fresco decoraba bóvedas y ábsides. Ambas tenían carácter decorativo y pedagógico para transmitir las ideas religiosas a una sociedad analfabeta y su estilo era antinatural (falta de volumen, desproporción, inexpresividad, hieratismo, jerarquización)
Los mejores ejemplos de iglesias y monasterios son las iglesias de San Clemente y Santa Maria de Tahull (Lérida) y el monasterio de Ripoll (Gerona) en Cataluña; en el Camino de Santiago: Jaca, monasterio de Silos (Burgos), San Martín de Frómista (Palencia), San Isidoro de León y la catedral de Santiago de Compostela, con su famoso Pórtico de la Gloria. Del siglo XII son las catedrales de Zamora, la vieja de Salamanca, y las iglesias de Segovia y Ávila.

La Península Ibérica en la Edad Media: Una cultura plural (cristianos, musulmanes y judíos)
En la península de la Edad Media coexistían las culturas cristiana, musulmana y judía.
En la Alta Edad Media (s.VIII- X) sólo los monasterios (Ripoll, Sahagún), preservaban y trasmitían la cultura con la copia y conservación de libros. La España islámica era culturalmente muy superior.
En Plena Edad Media (s. XI- XIII) a través del Camino de Santiago llegaron los cantares de gesta y el románico. En el s. XIII aparecieron las Universidades (Salamanca, Valladolid). El puente cultural entre mundo islámico y cristiandad fue la prestigiosa Escuela de Traductores de Toledo que alcanzó su apogeo con Alfonso X el Sabio (s. XIII). Allí colaboraron cristianos, musulmanes y judíos que traducían del árabe al latín y, luego, directamente al castellano. Progresó el uso literario de las lenguas "vulgares".
En la Baja Edad Media (s. XIV y XV) la influencia cultural musulmana decayó. El castellano desplazó al gallego como lengua poética. Destacan el Arcipreste de Hita y el marqués de Santillana.


CUESTIONES. BLOQUE IV

ORGANIZACIONES POLÍTICAS E INSTITUCIONES: EL REINO DE CASTILLA.
En el Oeste encontramos tres reinos: Portugal, León y Castilla. Portugal mantendrá una evolución independiente. Castilla y Leon atraviesan por procesos de unión y separación durante los siglos XI y XII.  Fernando III de Castilla (1230) realiza la unión definitiva.
La organización territorial  es compleja. En Castilla  encontramos: el reino de Galicia, el señorío de Vizcaya y los territorios de Álava y Guipúzcoa. El rey tendrá diferentes títulos: Rey de Castilla, León, señor de Vizcaya...etc.
En el s. XIV tenemos episodios de fortalecimiento del poder real( Alfonso XI, Ordenamiento de Alcalá en 1348), y crisis( guerra civil entre el Pedro I el Cruel y Enrique II de Trastámara). La victoria trajo una nueva dinastía, los Trastámara, fortaleciendo el poder nobiliar ("las mercedes enriqueñas").
Castilla fracasó en su intento de anexión de Portugal en la batalla de Aljubarrota (1385).
En el siglo XV,  (Juan II y Enrique IV) los conflictos internos refuezan el poder de la nobleza. A Enrique IV le sucede su hermana  Isabel de Castilla, tras la victoria en otra guerra civil
El rey es asistido en su gobierno por instituciones centrales: el Consejo Real, la Audiencia( administración de justicia), y la Real Hacienda ( impuestos).
Se desarrolla el  Ejército Real permanente y una Burocracia compleja de letrados expertos preparados en las universidades, base del poder real.
En el siglo XII (1188) nacen las Cortes, asamblea estamental formada por representantes de la nobleza, el clero y las ciudades. Este organismo carece de poder legislativo pero decide sobre los impuestos extraordinarios y puede presentar peticiones al rey.
La administración local se basó en los Concejos(ayuntamientos) que serán controlados por las oligarquías urbanas (nobleza, clero, burgueses).


Organización política e instituciones en la Baja Edad Media: La Corona de Aragón.
La Corona de Aragón estaba formada por el reino de Aragón y el principado de Cataluña (unidos desde 1137, por el matrimonio de Petronila y Ramón Berenguer IV), a los que se añadieron más tarde el reino de Valencia (1238), Mallorca (definitivamente en 1343) y las posesiones italianas (Sicilia, Cerdeña, Nápoles).
La Corona de Aragón era una confederación de territorios con un mismo monarca pero cada uno mantenía sus leyes e instituciones propias, idioma, costumbres, gozando de gran autonomía. En cada Estado había lugartenientes o virreyes del rey, que actuaban en su nombre. El arraigo del feudalismo y la necesidad de ayuda militar y económica del monarca que le obligó a ceder ante las exigencias de la nobleza desarrolló el pactismo: el rey aceptaba un acuerdo tácito con sus súbditos a través de las Cortes comprometiéndose a respetar el derecho y las costumbres del país. El poder real estaba limitado por normas morales y legales.
Cada reino de la Corona de Aragón tenía sus propias Cortes, nacidas en el siglo XIII, aunque en ocasiones se reunían de forma general. Estaban formadas por representantes de los tres brazos o estamentos (nobleza, Iglesia y alta burguesía urbana) y tuvieron poder legislativo y económico. En Cataluña había un organismo permanente de las Cortes, la Diputación del General o Generalitat, integrada por seis miembros que se renovaban cada tres años. En Aragón el Justicia de Aragón velaba por el cumplimiento de los Fueros. Los órganos del poder local eran los concejos o municipios, que estaban en manos de las oligarquías urbanas. En Barcelona el poder municipal lo tenía el Consell de Cent (Consejo de Ciento).

La Baja Edad Media: Crisis demográfica, económica y política.
El siglo XIV fue de profunda crisis. Crisis demográfica: las malas cosechas trajeron crisis de subsistencias, hambrunas y aumento de mortalidad. En 1348 llegó la Peste negra, que afectó más a Cataluña, donde murió el 50% de la población, que a los demás reinos; amplias zonas se despoblaron. Crisis económica: la Peste negra produjo campos sin cultivar, falta de mano de obra, disminución de producción, aumento de precios. El comerció catalán, muy desarrollado, se hundió a fines del XIV. En Castilla la ganadería lanar salió favorecida al aumentar los pastos a costa de las tierras abandonadas y exigir poca mano de obra. Crisis política: las guerras civiles asolaron los reinos. Castilla vivió una crisis monárquica en las minorías de Fernando IV, Alfonso XI y con la guerra civil entre Pedro I y su hermano bastardo Enrique II de Trastámara, que subirá al trono. La monarquía hizo grandes concesiones a la nobleza que perjudicaban al estado llano, estallando conflictos sociales. En la Corona de Aragón, Pedro IV se enfrentó a la nobleza de Aragón y Valencia. Al morir Martín el Humano sin descendencia fue elegido rey Fernando I, de Trastámara en el Compromiso de Caspe (1412).



LA EXPANSIÓN DE LA CORONA DE ARAGÓN EL MEDITERRÁNEO.

Pedro III el Grande (1276-1285) lanzó a la Corona aragonesa a una política de autentico imperialismo en el mar Mediterráneo.
Aragón se incorporó tres grandes islas del Mediterráneo occidental: Sicilia, Córcega y Cerdeña.
Esta expansión chocó con los intereses de la corona francesa y del Papa. Se inicia así un elemento clave de la política exterior aragonesa, y posteriormente española, que se prolongará durante varios siglos: la lucha con Francia por la hegemonía en los estados italianos.
Con Jaime II (1291-1327) el imperialismo aragonés en el  Mediterráneo experimentó un nuevo impulso. La aventura de los almogávares en el Mediterráneo oriental es la más célebre expresión de este proceso.
Los almogávares eran soldados mercenarios, originarios de tierras de la Corona de Aragón. En la primera mitad del siglo XIV, recorrieron el mar Mediterráneo ayudando a diversas campañas aragonesas impulsadas por el expansionismo comercial catalán. Almogavar significa en árabe 'el que hace algaradas o correrías' del vocablo 'al-mugawar'.
En el año 1302 embarcaron hacia Bizancio (la antigua Constantinopla, actual Estambul). El emperador bizantino les había contratado para luchar contra los turcos. Al frente iba Roger de Flor (1267-1305), aventurero de origen alemán, con el que obtuvieron grandes victorias contra los turcos en Asia Menor.
Sin embargo, tras el asesinato de Roger de Flor en 1305 se dedicaron, como forma de venganza, a la devastación y al saqueo. Posteriormente se pusieron al servicio del duque de Atenas, pero en 1311 ocuparon dicho condado. Su entrada en la capital ateniense al grito de "Aragón, Aragón" es el punto culmen de la dominación catalano-aragonesa del Mare Nostrum. En 1319 crearon el señorío de Neopatria.
Hay que destacar que el coste económico de estas empresas imperialistas forzó a los reyes de Aragón a pedir ayuda continuamente a la nobleza y al clero. Este es uno de los factores que explican que la monarquía aragonesa fuera una  ”monarquía pactista”
El último impulso del imperialismo catalano-aragonés en el mediterráneo llegó con Alfonso V el Magnánimo (1416-1458) quien anexionó el reino de Nápoles en 1443, en lucha contra los franceses y las potencias italianas (Venecia, Florencia y el Papa). A partir de este momento, Alfonso V estableció su corte en Nápoles, convirtió la ciudad un gran centro humanístico y se dedicó por completo a la política italiana.


Las rutas atlánticas: Castellanos y portugueses.Las Islas Canarias

Desde el siglo XIII se estaba produciendo una lenta pero inexorable mutación geográfica desde el Mediterráneo hacia el Atlántico, debido a numerosos factores, tanto políticos como económicos y tecnológicos.
La fachada marítima de Portugal y la costa atlántica de Andalucía ocupaban, desde ese punto de vista, una posición estratégica de primera magnitud. En el transcurso del siglo XV la Corona de Castilla, que había puesto los pies en las islas Canarias al comenzar dicha centuria, fue protagonista de una notable expansión por la costa occidental de Africa, ya fuera para explotar sus pesquerías o para realizar un lucrativo comercio.
En esas actividades participaban, sin duda, los grandes linajes de la nobleza de Andalucía, como los Guzmán o los Ponce de León, a los que, además de señores de tierra adentro, se les consideraba como señores de la mar. Pero, sobre todo, había en la costa atlántica de Andalucía un abigarrado mundo de mareantes y de pescadores.
Hacia finales del siglo XIII o probablemente antes debieron realizarse los primeros viajes a las islas Canarias, organizados por comerciantes, haciéndose más frecuentes a lo largo de la centuria siguiente. Estos viajes hicieron que las Canarias fueran bien conocidas en la segunda mitad del siglo XIV.
La conquista del Archipiélago Canario duró cerca de un siglo, desde 1402 hasta1496. Varios factores fueron la causa de que se alargara tanto, como la falta de medios económicos por parte de los conquistadores, la fuerte resistencia que ofrecieron algunas islas y también que las islas no eran tan ricas como muchos europeos suponían y ante esta evidencia bajaba mucho el afán descubridor.
Puede dividirse en dos fases la conquista de Canarias, una primera parte realizada porJean Bethencourt  (normando al servicio de la corona castellana), quien, a partir de 1402, somete a las islas de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, posiblemente también La Gomera, y una segunda bajo el reinado de los Reyes Católicos, con la conquista de Gran Canaria, La Palma y Tenerife.
No tiene por ello nada de extraño que fuera precisamente en ese territorio en donde, años más tarde, encontrara Cristóbal Colón tanto el aliento como las bases materiales para llevar a cabo su proyecto de viaje a las Indias cruzando el Atlántico.
Por su parte, los portugueses avanzaron de forma decisiva en la exploración y la toma de enclaves comerciales en las costas africanas y el Atlántico. Los archipiélagos de lasAzores y la isla de Madeira son ejemplos de esta expansión que finalmente llevaría a fines del siglo XV a las expediciones de Bartolomé Diaz, que dio la vuelta al Cabo de Buena Esperanza, y de Vasco de Gama, quien finalmente conseguirá llegar a la India costeando el continente africano.






sábado, 24 de septiembre de 2011

CUESTIONES BLOQUE II.

3.1. Evolución política: Conquista, Emirato y Califato de Córdoba.

CONQUISTA MUSULMANA.
Los árabes musulmanes, alentados por la idea de la "guerra santa", iniciaron en el siglo VII una fulgurante expansión por el Oriente Medio y el norte de África, llegando hasta las costas del océano Atlántico.
Aprovechando la crisis interna del reino visigodo, envuelto en una de sus constantes luchas internas por el poder monárquico, tropas musulmanas, compuestas por árabes y beréberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar en el año 711 iniciando la conquista de la península ibérica.
Dirigidos por el beréber Tariq, lugarteniente del gobernador del Norte de África, Musa ibn Nusayr los musulmanes derrotaron en la batalla de Guadalete (711) al último rey visigodo, Rodrigo, que perdió la vida en el combate.
Animados por aquel éxito, los invasores decidieron proseguir el avance por las tierras hispanas, primero en dirección a Toledo, posteriormente hacia Zaragoza. En apenas tres años, los musulmanes lograron conquistar la mayor parte de las tierras hispánicas sin encontrar apenas resistencia. Solo las regiones montañosas de las zonas cantábrica y pirenaica escaparon a su control.
Junto a los árabes, que ocupaban los puestos dirigentes, grupo bereberes del norte de África engrosaron las filas de los invasores musulmanes.
Los árabes tenían fuertes estructuras tribales (qaysíes, kalbíes) que mantuvieron largo tiempo fuertes enemistades que pronto se manifestaron al repartirse las tierras ocupadas.
A todos estos problemas entre los árabes, hay que añadir los provocados por los beréberes islamizados del norte de África, reacios a someterse a un autoridad central. Resultado de todo ello fue un oscuro período de luchas y enfrentamientos entre los distintos clanes árabes, y entre árabes y beréberes, que durará toda la primera mitad del siglo VIII.
Diversos magnates nobiliarios visigodos decidieron pactar con los invasores, como fue el caso de Teodomiro, en la región murciana. Las escasas fuentes disponibles nos hacen pensar que la conquista se realizó principalmente mediante capitulaciones y rendiciones acordadas entre los señores godos y los conquistadores musulmanes. La violencia fue más la excepción que la regla.

CALIFATO Y EMIRATO.
El Emirato (756-929)
Tras la invasión musulmana, la mayor parte de la península ibérica se convirtió en una nueva provincia del califato islámico, Al-Andalus. Al frente de este territorio se colocó a un Emir o gobernador que actuaba como delegado del Califa musulmán, por entonces perteneciente a la dinastía Omeya, con capital en ciudad de Damasco.
Los musulmanes realizaron algunas incursiones por el norte de la Peninsula, pero fueron derrotados por los astures en Covadonga (722). También penetraron en suelo franco, donde ocuparon ciudades como Narbona, pero sufrieron un duro golpe ante el ejército de los francos en las proximidades de Poitiers (732). Esta batalla supuso el fin de la expansión árabe musulmana en Europa.
A mediados del siglo VIII tuvo lugar un hecho clave. La dinastía Omeya fue víctima de la revolución Abasí, familia que se adueñó del Califato. Un miembro de la familia derrotada logró escapar, refugiándose en Al-Andalus, donde, gracias a los apoyos que encontró, se proclamó emir. Se trataba de Abd-al-Rahman I (756-788), con quien comenzaba en Al-Andalus el período conocido como emirato independiente, debido a que acabó con la dependencia política de los califas abasíes, que habían establecido su sede en la ciudad de Bagdad. Al-Andalus siguió reconociendo al Califa Abasí como líder espiritual del mundo musulmán.
Abd-al-Rahman I fijó su capital en la ciudad de Córdoba e inició la tarea de construcción de un estado independiente en Al Andalus. Para ello necesitaba fundamentalmente tres cosas: un ejército, unos ingresos económicos, y sofocar las posibles revueltas de sus enemigos. El desafío al poder central de Córdoba fue una constante en las grandes familias nobles musulmanas asentadas en las diversas regiones de Al-Andalus.
El Califato de Córdoba (929-1031)
Un importante paso en el fortalecimiento de Al-Andalus se dio en el año 929, cuando el emir Abd-al-Rahman III (912-961) decidió proclamarse Califa, cargo en el que confluían el poder político y el religioso. “Nos parece oportuno que, en adelante, seamos llamado Príncipe de los Creyentes”, se escribía en una carta que el nuevo califa envió a sus gobernadores.
El Califa residía en el alcázar de Córdoba, situado junto a la gran mezquita. Unos años después de su autoproclamación, Abd-al-Rahman III ordenó construir, al oeste de la capital, la impresionante ciudad-palacio de Madinat al-Zahra, convertida en residencia califal y en el centro del poder político de Al-Andalus.
Almanzor y la crisis del Califato de Córdoba
En las últimas décadas del siglo X, Almanzor se hizo con el poder efectivo en Al-Andalus; ejercía el cargo de hachib, una especie de primer ministro. Mientras tanto, el califa de la época, Hisham II (976-1009), vivía recluido en el palacio de Madinat al-Zahra sin ejercer en lo más mínimo el poder político.
Almanzor, que basó su poder en el Ejército, integrado sobre todo por soldados beréberes, organizó terroríficas campañas contra los cristianos del norte peninsular. Su muerte en año 1002 inició el proceso de descomposición política (fitna) que llevó al fin del Califato en el 1031.








3.2. La crisis del siglo XI. Reinos de taifas e imperios norteafricanos.

En 1031 acabó el Califato de Córdoba y Al Andalus se desintegró en 30 reinos de taifas (en árabe banderías), ricos y cultos pero débiles militar y políticamente. Las disputas entre ellos eran frecuentes y debían pagar parias (tributos) a los reinos cristianos para no ser invadidos. En 1085 Alfonso VI de Castilla tomó Toledo y los reyezuelos taifas asustados pidieron ayuda a los Almorávides, bereberes integristas que hacían la yihad o guerra santa a los cristianos. Unificaron los reinos taifas desde 1086, pero su dominio se desintegró desde 1140 por el ataque de los Almohades surgiendo nuevas taifas. En 1147 cruzaron a la península los Almohades, aún más fanáticos. Su califa Abd-al-Mumin construyó un imperio en el norte de Africa, con capital en Rabat. Unificaron los reinos taifas, derrotando en Alarcos (1195) a los castellanos; pero fueron vencidos en las Navas de Tolosa (1212) ante una coalición cristiana dirigida por Alfonso VIII de Castilla. Tras la toma de Sevilla (1248) sólo quedó el reino taifa de Granada.
. La crisis del siglo XI: Los reinos de Taifas.
Al morir el dictador Almanzor (1002) el Califato de Córdoba entró en un periodo de decadencia, estallando una guerra civil, hasta que en 1031 desapareció. Surgieron unos 30 pequeños reinos de taifas (banderías). Se clasifican en tres grupos, según su composición étnica: taifas árabes (Zaragoza, Sevilla, Córdoba, Toledo, Badajoz, entre las más importantes), beréberes (Granada, Málaga) y eslavas (Murcia, Valencia). Eran muy débiles militar y políticamente, por lo que no pudieron impedir el avance de los reinos cristianos del Norte, a los que tuvieron que pagar fuertes tributos en oro (parias) para mantener su independencia. Por ello, los reyes aumentaron los impuestos a sus súbditos. Estos reinos eran muy brillantes cultural y artísticamente. Cuando el rey Alfonso VI de Castilla conquistó Toledo (1085) el reyezuelo taifa de Sevilla, asustado, pidió ayuda a los almorávides del Norte de África, que invadieron la península, unificando Al- Andalus y acabando con las taifas.


3.3. La organización económica y social.

La principal fuente de riqueza de Al Ándalus -el Estado musulmán en la Península durante la Edad Media era la agricultura, basada en la trilogía mediterránea (trigo, vid y olivo), que se cultivaban en grandes latifundios de secano; los musulmanes incorporaron nuevos cultivos (algodón, arroz, caña de azúcar, los cítricos?) y avanzadas técnicas de riego (norias y acequias). Las ciudades fueron marco de la industria textil (seda y lino) y de la artesanía especializada: Toledo era famosa por sus armas, Játiva por su papel, Málaga por su cerámica de reflejos metálicos, Granada por sus espadas y Córdoba por su rica orfebrería, repujados de cuero y objetos de cristal. También era muy importante el comercio. El exterior se benefició del uso de la moneda y de la posición privilegiada de Al Andalus entre Europa y África; se exportaban aceite, armas, tejidos? y se importaban productos de lujo de Oriente, especias y esclavos. El interior se realizaba alrededor del zoco o mercado.
La sociedad de Al Ándalus estaba dividida en diferentes grupos étnicos, religiosos y económicos:
La aristocracia árabe era propietaria de grandes latifundios en las mejores tierras y ocupaba los puestos clave en la administración; los bereberes eran campesinos o artesanos pobres y estaban marginados. Ambos eran musulmanes.
Los hispanovisigodos que vivían bajo dominio musulmán y que formaban la mayoría de la población se dividían en dos grupos: los muladíes convertidos al Islam y los mozárabes, minoría cristiana que pudo conservar su religión a cambio del pago de impuestos.
Los judíos, dedicados a los negocios mercantiles, residían en barrios diferenciados (juderías) y gozaron de consideración por su papel comercial y cultural.
Otros grupos minoritarios eran esclavos: los eslavos, que formaban parte del ejército mercenario y que llegaron a ocupar altos cargos y poseer riquezas, una vez libertos, y los negros.

3.4. El legado cultural. Al-Andalus: El pensamiento y las letras.
Al Andalus conoció un gran esplendor cultural en el siglo X (Califato de Córdoba), durante los reinados de Abd-al-Rahmán III y Al-Hakam II. Córdoba se convirtió en un atractivo centro cultural, donde se desarrollaron las ciencias -matemáticas, astronomía, botánica, medicina, historia- y la literatura, en especial la poesía, que cantaba el amor y la vida palaciega. Los eruditos, que se expresaban en lengua árabe, tradujeron obras de la ciencia griega, persa e india, que se divulgaron por Occidente a través de la España musulmana.
El periodo de los reinos de taifas, en el siglo XI, fue la edad de oro de la cultura andalusí, pese al declive político. Los principales reyezuelos rivalizaron como mecenas artísticos, en un clima de gran libertad intelectual. La corte de Sevilla fue famosa por sus poetas, como Ibn Zaydun y el propio rey Almotamid. El poeta y erudito cordobés Ibn Hazm escribió El collar de la paloma, un importante tratado sobre el amor.
Las invasiones norteafricanas de almorávides y almohades, con su fanatismo e intolerancia religiosa, provocaron el exilio de muchos intelectuales como los tres grandes de la filosofía y la medicina del siglo XII: Avempace, Averroes y el judío Maimónides, que trataron de conciliar la filosofía de Aristóteles con sus respectivas creencias y ejercieron enorme influencia en Europa.
El reino nazarita de Granada conoció durante los siglos XIV y XV un gran esplendor cultural. Destacan el historiador Ibn Jaldun y el poeta Ibn Zamrak, cuyos poemas decoran la Alhambra.


3.5. La mezquita y el palacio en el arte hispano-musulmán.

Aunque la arquitectura andalusí se asentó sobre la tradición romano-visigoda y aportó los elementos más típicos del mundo islámico: arcos, cubiertas y la rica ornamentación basada en motivos geométricos, vegetales y epigráficos.
La gran mezquita de Córdoba es la obra emblemática de al-Ándalus. Su construcción comenzó a mediados del siglo VIII, en tiempos del emir Abd-al-Rahman I, y más tarde sería objeto de sucesivas ampliaciones. Las partes más brillantes datan del siglo X, sobre todo de tiempos del califa al-Hakam II, en cuya época se construyó el espectacularmihrab, caracterizado por la riqueza de los materiales empleados (en particular, los mármoles), por la original solución constructiva de las originales bóvedas de nervios y, finalmente, por la impresionante fantasía decorativa que lo acompaña.
Muy importante fue, asimismo, la impresionante ciudad-palacio de Madinat al-Zahra, edificada en tiempos de Abd-al-Rahman III. Para su construcción se trajeron materiales de diversos lugares, como el norte de África, de donde procedía el mármol. Madinat al-Zahra albergaba, en su parte superior, una serie de palacios; en la zona media, jardines y vergeles, y en la parte inferior, la mezquita mayor y las viviendas de los servidores de palacio. Desafortunadamente, durante la guerra civil que precedió a la desaparición del califato, Madinat al-Zahra fue destruida.
También hay buenos ejemplos del arte musulmán fuera de Córdoba, como la mezquita toledana de Bib al-Mardom, posteriormente convertida en la iglesia del Cristo de la Luz.
Otros ejemplos esenciales de la arquitectura en Al-Ándalus son el Palacio de la Alfajeríaen Zaragoza, del período almorávide, la torre de la Giralda en Sevilla, de tiempos almohades, y sobre todo, el palacio granadino de la Alhambra, obra cumbre de los nazaríes. Exponente de la potencia económica y el brillo cultural del reino nazarí es un recinto fortificado que reúne en un mismo conjunto, un palacio oficial con funciones administrativas, un palacio privado, la residencia del monarca y amplias zonas de ocio. La Alhambra sobresale por su fantasía ornamental así como la conjunción entre arquitectura y entorno natural.

domingo, 18 de septiembre de 2011

CUESTIONES BLOQUE I

CUESTIONES.

1.1 El proceso de hominización en la Península Ibérica: Nuevos hallazgos.
El proceso de hominización se inició en África. De allí salió hace 1,5 millones años la especie homo ergaster ("hombre trabajador") que se extendió por O. Próximo, Asia y Europa. En la Gran Dolina de la sierra de Atapuerca (Burgos) se hallaron en 1994 los restos fósiles más antiguos de Europa (de hace unos 800.000 años). Se trataba de cráneos y mandíbulas de seis individuos- dos adultos y cuatro niños- pertenecientes a una nueva especie del género Homo, el homo antecessor ("hombre predecesor). Eran altos y fuertes y practicaban el canibalismo.
En la Sima de los Huesos del yacimiento de Atapuerca se han encontrado esqueletos completos de 32 individuos de hace unos 300.000 años, clasificados como preneanderthales. El homo sapiens de Neanderthal en la Península durante el Paleolítico Medio (100.000- 35.000 a.C). Era muy robusto, conocía el fuego, hacía útiles elaborados y enterraba a los muertos. Se extinguió hace unos 25.000 años por causas desconocidas. Se han hallado restos en Santander (Cueva Morin),Granada, Málaga y recientemente en Gibraltar los que quizá sean los últimos neandertales
El homo sapiens sapiens o de Cro-Magnon, nueva especie de procedencia africana con rasgos físicos semejantes a los actuales, llegó a la Península hace unos 40.000 años y convivió con el Neanderthal. Hacía arcos y flechas, útiles de hueso y pinturas rupestres. El hombre actual desciende genéticamente de él.

1.2. La pueblos prerromanos.
Entre los siglos V y III a. de C, la Península Ibérica era un mosaico de pueblos que vivían en la Edad del Hierro o Protohistoria. Se agrupaban en dos grandes áreas culturales:
a) Pueblos ibéricos (sur y levante): mostraban influencia cultural de fenicios y griegos. Hablaban la misma lengua y conocían la escritura. Su economía era agropecuaria pero también realizaban actividades comerciales y usaban moneda. Se organizaban políticamente en ciudades-estado, bajo el gobierno de reyezuelos (régulos) o asambleas. Sus poblados amurallados se situaban en lugares elevados. La sociedad estaba jerarquizada, comprendiendo desde la aristocracia hasta los esclavos; había relaciones de carácter personal (como la "devotio ibérica". Su arte era importante -Damas de Elche y de Baza- la cerámica..).
b) Pueblos celtas (norte, centro, oeste): eran de origen indoeuropeo y estaban más atrasados que los iberos. Los del centro y oeste (vacceos, vetones, carpetanos, lusitanos) tenían una economía agrícola o ganadera, con escaso comercio y no usaban moneda; la sociedad estaba organizaba en tribus, agrupadas por parentesco en clanes y gobernadas por una aristocracia guerrera, elegida según el prestigio personal. Los pueblos del norte (galaicos, astures, cántabros, vascones) eran los más atrasados debido a su aislamiento geográfico. Eran ganaderos y pescadores; sus poblados (castros) estaban fuertemente amurallados. Los celtíberos de la zona centro-oriental de la meseta eran indígenas que habían asimilado la cultura celta.

1.3. Las colonizaciones históricas: Fenicios, griegos y cartagineses.
En el primer milenio a. C llegaron a la Península estos tres pueblos colonizadores. Buscaban comerciar con los indígenas para obtener metales (cobre, oro, plata, estaño) y otros productos. Aportaron nuevos modos de vida.
Los fenicios establecieron enclaves comerciales en Gadir (Cádiz) - fundada hacia 800 a. C-, Malaka (Malaga), Sexi (Almuñécar) y Abdera (Adra). Introdujeron la vid, el cerdo,tejidos de púrpura, el torno del alfarero, salinas, salazones y el alfabeto. Los griegos, sus rivales comerciales, llegaron hacia el siglo VI a.C. Desde Massalia (Marsella), fundaron colonias: Rhode (Rosas) y Emporion (Ampurias); Mainake (en Málaga) y Hemeroskopeion (Denia). Trajeron el olivo, el asno, la gallina, la moneda, obras de arte y las vocales del alfabeto. Ambos comerciaron con el misterioso Tartessos. Los cartagineses, procedentes de la colonia fenicia del norte de África, llegaron en el siglo VI a.C. Tras expulsar a los griegos, se enfrentaron a Roma en las Guerras púnicas por el control del Mediterráneo occidental. Querían conseguir metales, bases territoriales y mercenarios para su ejército. Fundaron Ebussus (Ibiza) y Cartago Nova (Cartagena), su capital.

1.4. Etapas de la conquista de la Península por Roma.
En el siglo III a. C. Roma y Cártago pugnaban por el Mediterráneo Occidental. En el 219 a.C. Aníbal, militar cartaginés, atacó Sagunto (aliada de Roma). Los romanos consideraron roto el Tratado del Ebro iniciándose la II Guerra Púnica (218-206a.C) y la ocupación romana de la península. Etapas:
1ª) ocupación del litoral mediterráneo y los valles del Guadalquivir y Ebro (218-170 a.C.). En el 218 desembarcan en Ampurias. En el 209 Escipión el Africano, toma Cartago Nova y en el 206 Gades. Los abusos tributarios causan revueltas indígenas que son sofocadas con dureza por el cónsul Catón.
2ª) penetración en la Meseta (154-133 a. de C). Hallaron gran resistencia indígena: guerras lusitanas, dirigidas por Viriato usando táctica de guerrillas, asesinado por orden de Roma y guerras celtibéricas, con la heroica resistencia de Numancia, asediada por Escipión Emiliano hasta su rendición en el 133. Excepto por la conquista de Baleares en el 123, las guerras civiles en Roma frenan el avance.
3ª) las guerras cántabro-astures (29-19 a. de C): la resistencia de estos atrasados indígenas fué tan fuerte que obligó a Augusto a acudir en persona. Finalmente fueron sometidos a esclavitud en las minas .

1.5. El proceso de romanización: el legado cultural.
Llamamos romanización al proceso de asimilación de las estructuras económicas, sociales, políticas, jurídicas y culturales del Imperio romano por los pueblos conquistados. En ella podemos distinguir varios aspectos:
El latín se impuso como lengua común, el derecho romano (leyes, concepción del estado...), la religión politeísta romana (Júpiter, Saturno…) y, posteriormente, en el siglo I el cristianismo. La estancia de las legiones es otro punto fundamental en el proceso. La romanización fue intensa en el levante y sur, escasa y tardía en el norte.
El proceso de romanización llegó a su máxima expresión con la extensión de la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio (Caracalla, s.III dC.)
. El legado cultural de los romanos es enorme: los nombres de Hispania y de las provincias romanas, ciudades (como Emérita Augusta, Tarraco, Legio o Hispalis), que se llenaron de monumentos, como el acueducto de Segovia, el arco de Bará, los teatros de Mérida y Sagunto, el anfiteatro de Itálica, las murallas de Lugo, el puente de Alcántara, etc. Hispania fue cuna de emperadores (Adriano, Trajano, Teodosio) e intelectuales (el filósofo Séneca, los escritores Marcial y Quintiliano, el geógrafo Mela, el historiador Lucano, el agrónomo Columela).

La monarquía visigoda: Las instituciones
Los visigodos eran un pueblo germánico que llegaron en el año 411 como federados de los romanos para expulsar a suevos, vándalos y alanos que habían invadido Hispania en el 409. Al caer el Imperio romano de Occidente (476) y tras ser derrotados por los francos en Vouillé (507), establecieron un reino visigodo en la Península con capital en Toledo. Leovigildo conquistó el reino suevo (585) y Suintila expulsó a los bizantinos; pero no lograron someter a los vascones. Recaredo logró la unificación religiosa al convertirse al catolicismo en el III Concilio de Toledo (589) y Recesvinto unificó la legislación visigoda y romana en el Liber Iudiciorum o Fuero Juzgo (654).
El reino visigodo fue el primer Estado político independiente y unificado de la Península. La monarquía era muy débil por ser electiva. Entre sus instituciones destacan: 1.- El Aula Regia: asamblea consultiva formada por la alta nobleza y colaboradores del rey. 2.- El Officium Palatinum, núcleo del Aula Regia con personas de confianza real. 3.- Los Concilios de Toledo, asambleas en principio religiosas y luego políticas, integradas por el rey, la Iglesia y la nobleza.