viernes, 20 de abril de 2012

DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA.

DESEMBARCO DE ALHUCEMAS.


DIRECTORIO MILITAR.

JOSÉ CALVO SOTELO.

ORDÉN PÚBLICO. HUELGAS.


ALFONSO XIII Y PRIMO DE RIVERA.


PROPAGANDA-HOMENAJE DE LA DICTADURA.


CARICATURA DE LA DICTADURA.


MIGUEL DE UNAMUNO, CRÍTICO DE LA DICTADURA.

PRIMO DE RIVERA Y WEYLER EN LA ACADEMIA DE INFANTERIA DE TOLEDO.

domingo, 8 de abril de 2012

TEXTO MANIFIESTO GOLPE DE ESTADO PRIMO DE RIVERA






El golpe de Estado



Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin

interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando la Pa¬tria no ven para ella otra salvación que libertarla de los profesio¬nales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshon¬roso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real (oo.)

Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra mo¬ral y doctrina. Basta ya de rebeldías mansas, que sin poner reme¬dio a nada, dañan tanto y más a la disciplina que está recia y viril a que nos lanzamos por España y por el Rey. Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracte¬rizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos. Españoles: ¡ Viva España y viva el Rey!

Parte dispositiva

Al declararse en cada región el estado de guerra el Capitán General. o quien haga sus veces, destituirá a todos los gobernadores civiles y encomendará a los gobernadores y comandantes militares (...) Se ocuparán los sitios más indicados, tales como centros de carác¬ter comunista o revolucionario, estaciones, cárceles, bancos, cen¬trales de luz y depósitos de agua y se procederá a la detención de los elementos sospechosos y de mala nota. En todo lo demás se procurará dar la sensación de una vida normal y tranquila (oo.)

MIGUEL PRIMO DE RIVERA, Capitán General de la Cuarta Región (La Vanguardia, Barcelona, 13 septiembre 1923).



1. Realizar el comentario de texto atendiendo a las siguientes cuestiones:

a. Tipo de texto, circunstancias concretas en que fue escrito, destino y propósito de quién lo escribió.

2. Indicar y explicar las ideas aparecidas en el texto resumiendo el contenido.

3. Responder a las siguientes cuestiones:

a. Explicar los rasgos definitorios de la situación política que lleva al Golpe de Estado.

b. Enumerar y relacionar las características del Golpe, haciendo especial hincapié en el comportamiento de los apoyos dentro del sistema político vigente y de sus oposiciones.

















CUESTIONES BORBONES






La guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht

Guerra de Sucesión (1701-1713)



Carlos II, que había muerto sin descendencia, nombró sucesor a Felipe de Anjou , nieto de Luis XIV de Francia y bisnieto de Felipe IV, quien fue coronado con el título de Felipe V. Acababa así la dinastía de los Habsburgo y llegaba al trono español la dinastía de los Borbones.



Muy pronto, sin embargo, se formó un bando dentro y fuera de España que no aceptaba al nuevo rey y apoyaba al pretendiente el Archiduque Carlos de Habsburgo. La guerra civil y europea estalló.

El conflicto tenía una doble perspectiva:



El ascenso al trono español de Felipe V representaba la hegemonía francesa y la temida unión de España y Francia bajo un mismo monarca. Este peligro llevó a Inglaterra y Holanda a apoyar al candidato austriaco, que, por supuesto, era sustentado por los Habsburgo de Viena. Las diversas potencias europeas se posicionaron ante el conflicto sucesorio español.

Por otro lado, Felipe V representaba el modelo centralista francés, apoyado en la Corona de Castilla, mientras que Carlos de Habsburgo personificaba el modelo foralista, apoyado en la Corona de Aragón y, especialmente, en Cataluña.



La guerra terminó con el triunfo de Felipe V. Junto a las victorias militares de Almansa, Briguega y Villaviciosa, un acontecimiento internacional fue clave para entender el desenlace del conflicto: Carlos de Habsburgo heredó en 1711 el Imperio alemán y se desinteresó de su aspiración a reinar en España. Sus aliadas, Inglaterra y Holanda, pasaron en ese momento a ver con prevención la posible unión de España y Austria bajo un mismo monarca.

El Tratado de Utrecht



La guerra concluyó con la firma del Tratado de Utrecht en 1713. El tratado estipuló lo siguiente:

Felipe V era reconocido por las potencias europeas como Rey de España pero renunciaba a cualquier posible derecho a la corona francesa.

Los Países Bajos españoles y los territorios italianos (Nápoles y Cerdeña) pasaron a Austria. El reino de Saboya se anexionó la isla de Sicilia.

Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca y el navío de permiso (derecho limitado a comerciar con las Indias españolas) y el asiento de negros (permiso para comerciar con esclavos en las Indias).

El Tratado de Utrecht marcó el inicio de la hegemonía británica.



El cambio dinástico del siglo XVIII:

las reformas internas.

Los primeros Borbones



Felipe V (1700-1746) fue el primer rey de la dinastía de los Borbones. Era nieto de Luis XIV y trajo a nuestro país a la dinastía reinante en Francia (Bourbon). Su reinado fue uno de los más largos de la historia de nuestra país extendiéndose a lo largo de casi medio siglo.

En enero de 1724, Felipe V abdicó de forma inesperada en su hijo Luis, primogénito de su primer matrimonio con María Luisa de Saboya, pero tras la temprana muerte de Luis I, en agosto del mismo año, Felipe volvió a reinar España.

En 1746, al fallecer su padre, Fernando VII ocupó el trono español. Su reinado se caracterizó por el mantenimiento de la paz y la neutralidad frente a Francia e Inglaterra, mientras ambas intentaban la alianza con España. Esta situación fue aprovechada por el su ministro, el marqués de la Ensenada, para proseguir los esfuerzos de reconstrucción interna iniciados en el reinado de Felipe V.



La llegada de la nueva dinastía borbónica propició importantes cambios en la estructura del Estado. Estos cambios, inspirados en gran medida en el estado absolutista francés, fueron introducidos esencialmente durante el reinado de Felipe V.

Los primeros Borbones adoptaron diversas medidas centralizadoras, con el objetivo de hacer un estado más eficaz. En este sentido se adoptaron novedades importantes:

Decretos de Nueva Planta (1707 Aragón y Valencia, 1715 Mallorca, 1716 Cataluña): Abolición de los fueros e instituciones propias de los reinos de la Corona de Aragón. Los fueros de las provincias vascas y Navarra se mantuvieron ya que apoyaron a Felipe V durante la Guerra de Sucesión.

Nuevo modelo de administración territorial, basado en la siguiente estructura: división del territorio en provincias; sustitución de los Virreyes por los Capitanes Generales como gobernadores políticos de las provincias; las Reales Audiencias se mantienen para las cuestiones judiciales; y siguiendo el modelo francés, se creó la figura de los Intendentes, funcionarios encargados de las cuestiones económicas. Finalmente, en los Ayuntamientos se mantuvieron los cargos de Corregidor, Alcalde Mayor y Síndicos personeros del común (elegidos por el pueblo para su defensa)

Los Borbones también reformaron la administración central consolidando el establecimiento de una plena monarquía absoluta. Se suprimieron todos los Consejos, exceptuando el Consejo de Castilla que se convirtió en el gran órgano asesor del rey. Se crearon las Secretarías de Despacho (Estado, Guerra, Marina, Hacienda, Justicia e Indias), antecedentes de los ministerios. En 1787 se establece la Junta Suprema de Estado, antecedente del Consejo de Ministros.

La nueva dinastía intensificó la política regalista, buscando la supremacía de la Corona, poder civil, sobre la Iglesia. Las dos medidas principales fue el establecimiento de un mayor control sobre la Inquisición y, sobre todo, la expulsión de la Compañía de Jesús adoptada por Carlos III en 1767.

Hubo intentos no demasiado eficaces de reformar el sistema de Hacienda. Se trató de unificar y racionalizar el sistema de impuestos y, para ello, se llevó a cabo el Catastro de Ensenada en 1749 en la Corona de Castilla. Este Catastro es un censo de todas las propiedades del reino, muy útil para los historiadores. Se buscó también la unificación monetaria, estableciéndose el Real de a dos.







La práctica del Despotismo Ilustrado: Carlos III



Carlos III (1759-1788), hijo de Felipe V y hermanastro de Fernando VI, antes de ser rey de España desempeñó el cargo de Rey de Nápoles de 1735 y 1759.



Su reinado se caracterizó por la aplicación de las reformas del despotismo ilustrado:



El siglo XVIII fue un período de recuperación económica. Esta fue desigual, mayor en la periferia que en el centro peninsular. En ese contexto de crecimiento económico, con el Conde de Aranda (1769) y Floridablanca (1787) se llevaron a cabo los primeros censos con la finalidad de conocer las potencialidades económicas y fiscales.



Entre los ilustrados se extendió la conciencia de la necesidad de emprender reformas en la agricultura, ocupación que ocupaba a la mayoría de la población y que estaba muy atrasada. Para ello se crearon asociaciones como las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País y los ministros de Carlos III prepararon diversos planes de reforma como el Memorial Ajustado de Campomanes y el Informe sobre la Ley Agraria de Jovellanos.

Todos estos proyectos y documentos del período denunciaban las enormes propiedades amortizadas (mayorazgos de la nobleza o manos muertas de la Iglesia) y afirmaban que el acceso del campesinado a la propiedad de la tierra era una condición necesaria para el progreso del país. Por primera ves, se empezaba a hablar de la desamortización. Sin embargo, la negativa rotunda del Clero y la Nobleza, incluso hubo procesos de la Inquisición a ministros ilustrados com el Conde de Aranda, llevó a la paralización de las reformas.



Las únicas medidas que se llevaron a cabo fueron el reparto de tierras comunales en Extremadura, la repoblación (fallida) de Sierra Morena bajo el gobierno de Olavide, la reducción de los derechos de la Mesta y algunas obras de regadío (Canal Imperial de Aragón, Canal de Castilla…)



Los ministros ilustrados aprobaron medidas para fomentar el desarrollo de la Industria. Se rompió el monopolio de los gremios en 1772; se establecieron, con escaso éxito económico, las Reales Fábricas, con apoyo del estado (armas, astilleros, vidrio, tapices…) Las industrias textiles privadas catalanas (“indianas”) fueron más competitivas que las empresas estatales.



Con respecto al comercio se adoptaron medidas conducentes a integrar el comercio nacional, como la mejora de las vías comunicación o la supresión de las aduanas interiores. Un decreto de 1778 estableció la liberalización del comercio con América, acabándose con el secular monopolio de la Casa de Contratación. Sin embargo, se manutvo la política comercial proteccionista con respecto a las demás potencias.



En el terreno financiero, se estableció el Banco de San Carlos, antecedente del futuro Banco de España. En este período, aparece la peseta, aunque no será la moneda oficial del país hasta 1868.



Teniendo en cuenta la dinámica política se pueden distinguir dos períodos en los gobiernos de Carlos III:



1759-1766 Gobiernos de Esquilache y Grimaldi. Los intentos de introducción de reformas encontraron una viva reacción que culminó en el Motín de Esquilache en 1766. Esta revuelta que estalló contra el decreto que obligaba a cambiar capas y sombreros tiene razones complejas. Podemos hablar de un motín popular “nacionalista”, contra el ministro italiano, manejado por el clero (jesuitas) y la nobleza para frenar las reformas. Los Jesuitas, acusados de fomentar el motín, fueron expulsados en 1767.

1766-1788 Gobiernos del Conde de Aranda, Floridablanca y Campomanes. Este período está dominado por los grandes ministros ilustrados que ensayaron diversas reformas económicas que finalmente no se llevaron a cabo por la oposición del clero y la nobleza.



La evolución de la política exterior española en Europa durante el siglo XVIII



Las grandes líneas de la política exterior española arrancan de la difícil situación creada tras el Tratado de Utrecht. La política exterior se planteó los siguientes objetivos: recuperar Gibraltar y Menorca, territorios españole sen manos británicas, y conseguir establecer a para príncipes de la familia Borbón en los territorios italianos perdidos.

Para ello, la política exterior española se basó en la alianza con Francia, concretada en varios Pactos de Familia, y el enfrentamiento con Inglaterra en el Atlántico ante la amenaza británica a las posesiones españolas en las Indias.

La política exterior de Felipe V (1700-1756) se dirigió a la recuperación de los territorios italianos. Ante el fracaso de los primeros intentos en solitario se optó por la alianza con Francia. Esta alianza se concretó en el Primer Pacto de Familia (1734) y el Segundo Pacto en 1743. Fruto de estos pactos fue la participación apoyando los intereses franceses en la Guerra de Polonia (1733-1738) y en la Guerra de Sucesión de Austria (1743-1748). Como resultado de esta intervención Felipe V consiguió que el infante Carlos, el futuro Carlos III de España fuera coronado Rey de Nápoles y Sicilia y que el infante Felipe fuera nombrado Duque de Parma.



Con Fernando VI (1746-1759), el gobierno español adoptó una política exterior de neutralidad, equidistante entre Londres y París.



Carlos III (1759-1788) volvió a la alianza con Francia y firmó el Tercer Pacto de Familia (1761) y a la participación de España en la guerra de los Siete Años (1761). La victoria británica, junto a su aliada Portugal, llevó a firma del Tratado de París (1763) por el que cedimos Florida a Inglaterra y Sacramento a Portugal. Para compensar esas pérdidas Francia nos cedió Luisiana.

De nuevo en América, España junto a Francia apoyó a los rebeldes norteamericanos contra Inglaterra. La derrota británica llevó a la firma del Tratado de Versalles (1783) lo que permitió la recuperación de Menorca, Florida y Sacramento.



La política exterior de Carlos IV (1788-1808) estuvo completamente marcada por la Revolución Francesa y nos llevará a la trágica guerra de la Independencia contra Napoleón en los inicios del siguiente siglo.

La Ilustración en España



La Ilustración en España se inscribe en el marco general de la Ilustración europea (espíritu crítico, fe en la razón, confianza en la ciencia, afán didáctico). Las influencias son esencialmente francesas e italianas.



Los ilustrados fueron una minoría culta formada por nobles, funcionarios, burgueses y clérigos. Básicamente se interesaron por:

Reforma y reactivación de la economía (preocupación por las ciencias útiles, mejora del sistema educativo).

Crítica moderada de algunos aspectos de la realidad social del país.

Interés por las nuevas ideas políticas liberales, aunque, en su mayor parte, no apoyaron planteamientos revolucionarios.

Su afán reformista les llevó a chocar con la Iglesia y la mayor parte de la aristocracia. Pese a los afanes ilustrados, la mayoría del país siguió apegada a los valores tradicionales.



Podemos distinguir varias etapas:



En la primera mitad de siglo destacan Feijóo, cuya obra se centro en la divulgación de la ciencia de Newton y en la crítica a los prejuicios tradicionales y las supersticiones (Teatro Crítico, 1726) y Mayáns.

Durante este período se crearon las principales Academias, instrumento de difusión de las luces, Se establecieron la Real Academia de la Lengua, Medicina, Historia, Bellas Artes de San Fernando, y, junto a ellas, el Jardín Botánico y Gabinete de Historia Natural.



Tras el impulso reformista del reinado de Fernando VI, la ilustración llega a su apogeo en el reinado de Carlos III. Los ministros de este monarca, con espíritu renovador, trataron de elevar el nivel económico y cultural del país.



Los escritos de Campomanes, Jovellanos, Capmany o Cabarrús muestran la asimilación de las teorías económicas de la fisiocracia y del liberalismo económico. Fruto de ese interés por los asuntos económicos y sociales fue la creación de las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, preocupadas por la difusión de las “ciencias útiles” y el desarrollo económico.



El interés por la educación y el progreso científico se concretó en la creación de nuevas instituciones de enseñanza secundaria (Reales Estudios de San Isidro), de enseñanza superior (Colegio de Cirugía, Escuela de Mineralogía, Escuela de Ingenieros de Caminos) y en la reforma de las Universidades y de los Colegios Mayores.



El desarrollo de las ciencias experimentales fue importante: Mutis y Cavanilles en biología, Ulloa y Jorge Juan en Astronomía y Cartografía, Piquer en Medicina.

También se desarrolló la literatura didáctica y crítica (Feijóo, Jovellanos, Cadalso y Moratín con su célebre El sí de las niñas, y se desarrolló la prensa y las revistas literarias y científicas.





CUESTIONES AMÉRICA










El descubrimiento de América



El descubrimiento de América en 1492 por Cristóbal Colón fue uno de los hechos más importantes de la historia europea y condicionó la evolución política, social y económica de los siglos siguientes.

Es posible que durante la Edad Media llegasen algunas expediciones nórdicas a la costa de Norteamérica, pero, ya desde comienzos del siglo XV, portugueses y castellanos habían iniciado un intento de llegar a Oriente (las Indias), proveedor de especias y de productos de gran valor, mediante un camino alternativo a las rutas tradicionales del Mediterráneo oriental.

Las crecientes dificultades del Imperio Bizantino, que finalmente caería con la toma por los turcos de Constantinopla en 1453, forzaron a los europeos occidentales a buscar rutas alternativas a Asia.



Fruto de estas expediciones fue la conquista castellana de las islas Canarias, que comenzó en 1402 por la isla de Lanzarote y concluyó en 1496 con la conquista de Tenerife.



A finales del siglo XV parecía claro que los portugueses se habían adelantado a los castellanos en la conquista de la ruta de las especias y de los metales preciosos, gracias al dominio que ya ejercían sobre la costa occidental africana. En este momento, Cristóbal Colón, que había estado a las órdenes del rey de Portugal, ofreció a los Reyes Católicos el proyecto de llegar a las Indias siguiendo una ruta hacia el oeste en lugar de bordeando todo el continente africano. Para poner en práctica su proyecto, Colón partía de la idea de la esfericidad de la Tierra, cuestión controvertida en la época. Finalmente, por las Capitulaciones de Santa Fe, los Reyes Católicos acordaron con Colón el inicio de la expedición.



El 3 de agosto de 1492 Colón inició su viaje saliendo del puerto de Palos de la Frontera en Huelva. La expedición de tres naves llegó a una pequeña isla de las Antillas el 12 de octubre.

Durante mucho tiempo Colón siguió creyendo que había llegado a Asia por la ruta occidental, pero en realidad se había encontrado con la existencia de un continente desconocido en Europa: América.



La partición de las zonas de expansión y navegación entre Castilla y Portugal se acordó por el Tratado de Tordesillas (1494). Un meridiano situado a 370 leguas de Cabo Verde separó las dos zonas de influencia: la occidental para Castilla y la oriental para Portugal. De esta manera la costa africana y el actual Brasil quedaron en manos portuguesas, y el resto de América en manos castellanas.



El impacto de América en España



El descubrimiento de América fue uno de los acontecimientos de la historia mundial que más repercusión tuvo. Si esto fue cierto para Europa y el mundo occidental, aún lo fue más para España, la potencia que construyó el imperio americano más extenso.

Desde un principio, los españoles buscaron el símbolo de la riqueza en la época: los metales preciosos, el oro y la plata. Los primeros intentos en las Antillas fueron desalentadores, pero, tras la conquista del continente, muy pronto se pusieron en explotación grandes minas de plata. Zacatecas en México y Potosí en el Perú son los ejemplos más importantes.

El trabajo forzado en la mina de las indígenas produjo una ingente extracción de metales que causó un gran flujo de oro y plata hacia la península y Europa. Esta llegada de metales propiciará el desarrollo del comercio y tendrá una gran repercusión en la economía española y europea.

Siguiendo las ideas mercantilistas de la época, contrarias al libre comercio, el comercio con las Indias pasó muy pronto a ser controlado por un monopolio estatal establecido en la Casa de Contratación de Sevilla. Todo el comercio ultramarino pasó bajo su control y supervisión.

Diversas razones explican el establecimiento del monopolio sevillano:

• Las costas de Cádiz y Huelva son las más adecuadas para la navegación a vela, a lo que se unía que el Guadalquivir era navegable hasta Sevilla.

• El Rey quiere tener centralizado y controlado todo lo que provenía de América, de esa forma podía cobrar con mayor facilidad el “quinto real” que le correspondía por ley

• La necesidad de organizar la navegación en convoyes protegidos de ataques de piratas holandeses e ingleses

• Las presiones de los poderosos comerciantes de Sevilla.

El monopolio de la Casa de la Contratación se complementó con el establecimiento del monopolio castellano para el comercio con las Indias. La aplicación de este monopolio se vio cuestionada por dos prácticas:

• La piratería alentada por los enemigos políticos de la monarquía española: ingleses, franceses y holandeses.

• El contrabando en América, muy difícil de controlar en el inmenso continente. Llevado a cabo por buques extranjeros provocó graves pérdidas para los comerciantes castellanos, que, teóricamente, tenían el monopolio del comercio con América.

Para solucionar el problema de la piratería se organizaron las Flotas de Indias. Grandes expediciones de buques mercantes protegidos por navíos de guerra que periódicamente cubrían la travesía de Europa a América y viceversa.

El siglo XVI fue testigo de un espectacular fenómeno económico en Europa y, con especial virulencia, en España: la “revolución de los precios” o, dicho de otra forma, la inflación.

Dos razones principales explican este fenómeno. Por un lado, el siglo XVI se caracteriza por el crecimiento demográfico. Un fenómeno que produjo un aumento de la demanda de productos que a su vez llevó a un alza de los precios. Por otro lado, la llegada masiva de metales preciosos significó un importante crecimiento de la moneda en circulación lo que inmediatamente revertió en un aumento de los precios. Como los metales llegaban a Sevilla y en España era más abundante su circulación, nuestro país vivió con especial gravedad la inflación que afectaba a toda Europa.

La mayor inflación en Castilla hizo que los productos castellanos fueron aún menos competitivos con respecto a las mercaderías de Holanda, Inglaterra y Francia lo que agudizó la decadencia de la producción castellana y española. Finalmente España y las Indias dependieron en gran medida del suministro de mercancías por parte de las potencias hostiles a la monarquía hispánica.

Pese a estas dificultades, el descubrimiento de América tuvo importantes repercusiones en nuestro país:

• Las remesas de oro y plata permitieron durante décadas a los monarcas llevar su política imperial.

• El eje económico se trasladó del Mediterráneo al Atlántico, tanto en España como en Europa.

• Avanzaron las técnicas mercantiles y bancarias.

• Llegaron nuevos productos que tuvieron gran incidencia en la dieta y las costumbres europeas: tabaco, patata, maíz, cacao.



Conquista y colonización de América.



La expedición de Colón llegó el 12 de octubre de 1492 a las Antillas. El 5 de diciembre de 1492 Colón llegó a la isla de La Española, actualmente dividida en dos países, Haití y República Dominicana, y estableció allí la primera colonia europea en el nuevo mundo.

Posteriormente en diversos viajes, los españoles fueron explorando y estableciendo pequeñas colonias, primero en el archipiélago de las Antillas, después en Tierra Firme, es decir, el continente americano.

Muy pronto surgió la polémica con Portugal, la otra potencia expansionista del período, sobre el derecho de cada Corona a expandirse hacia el occidente. Los Reyes Católicos proclamaron sus derechos sobre las nuevas tierras, pero tras la intervención arbitral del Papa (Bula Inter Caetera en 1493), ambas Coronas llegaron finalmente a un acuerdo. Por el Tratado de Tordesillas (1494), España y Portugal se dividían el mundo. Todas las tierras situadas trescientas leguas al oeste del archipiélago de Cabo Verde serían conquistadas por Castilla, mientras que los territorios al este de esa línea podrían ser colonizados por Portugal. Este acuerdo legitimó la colonización portuguesa en Brasil.

Los dos momentos más importantes en el proceso de conquista fueron la invasión del imperio azteca o mexica, en el actual México, por Hernán Cortes entre 1519 y 1521, y la del imperio incaico del Perú por Francisco Pizarro en 1532-1533.

El objetivo de los colonizadores españoles fue desde un principio la explotación económica del territorio conquistado y la cristianización de los indios. Las violencias del proceso de conquista dieron lugar a un vivo debate en España. Fray Bartolomé de las Casas, monje dominico, se convirtió en la voz crítica contra los desmanes producidos durante la conquista y la colonización.

El sistema de colonización utilizado en los primeros momentos del Imperio español fue la encomienda. La encomienda fue establecida como un derecho otorgado por el Rey (desde 1523) en favor de los españoles colonizadores (encomenderos). El español cobraba los tributos que los indígenas, como súbditos del Rey, debían pagar a la corona y, a cambio, debía cuidar del bienestar de los indígenas en lo espiritual y en lo terrenal, asegurando su mantenimiento y su protección, así como su adoctrinamiento cristiano.

Sin embargo, en la realidad se produjeron múltiples abusos y el sistema derivó en formas de trabajo forzoso o no libre, al reemplazarse, en muchos casos, el pago en especie del tributo por trabajo en favor del encomendero.

Estos abusos dieron lugar a múltiples protestas que llevaron a la aprobación de las Leyes Nuevas (1542). Estas leyes recordaron solemnemente la prohibición de esclavizar a los indios y abolieron las encomiendas, que dejaron de ser hereditarias y debían desaparecer a la muerte de los encomenderos actuales.

La colonización española se caracterizó, a diferencia de otras, desde un principio por el mestizaje. La población europea se mezcló con los indígenas americanos (mestizos) y la población esclava traída de África (mulatos). El mestizaje no impidió que la sociedad colonial tuviera una estructura claramente racial con la población blanca en la cúspide social.



La España del siglo XVI:

El gobierno y la administración de América

Según avanzaba la conquista, los españoles fueron creando ciudades habitadas por colonos y desarrollando una administración. En las ciudades se creó un Cabildo (municipio), con un concejo (asamblea de los colonos) gobernado por un Alcalde Mayor.



Desde 1502, la Corona fue estableciendo Gobernadores, que desde las Antillas fueron enviando las expediciones de conquista al continente.

En 1524, se estableció en la Corte el Consejo de Indias, encargado de todos los asuntos referidos a América.



Una vez concluida la conquista, América se dividió en dos grandes virreinatos: Nueva España (México) y Perú.

Los Virreyes fueron la máxima autoridad en las Indias (designados entre los miembros de la gran nobleza o de la familia real). Su actuación estuvo sometida a inspección periódica, las visitas, aunque en la práctica gozaron de una enorme autonomía, propiciada por la enorme distancia entre España y América y los largos períodos sin comunicación.

Por debajo de los virreyes estaban las Reales Audiencias, órgano administrativo y tribunal de justicia con jurisdicción sobre los distritos en los que se dividían los virreinatos.



La política borbónica en América

durante el siglo XVIII



En un principio, la nueva dinastía Borbón no implicó ningún cambio importante en las colonias. La administración continuó sin cambios; el monopolio comercial (pese al creciente contrabando británico); los envíos de plata a cambio de los productos peninsulares y el papel preponderante del puerto de Cádiz (que había sustituido a Sevilla).



La sociedad americana estaba en organizada en torno a dos grupos:

La elite blanca (decenas de miles de peninsulares y criollos). Controlaban la administración y eran los propietarios de la tierra, las minas y las demás fuentes de riqueza.

El resto de la población constituida por la mayoría indígena y los esclavos negros.

Era una sociedad organizada de forma racial pese a que había una importante mezcla racial: mestizos (blanco e india), mulato (blanco y negra) zambos (indio y negro)…



A partir de mediados de siglo se inicia un cambio en la política de los Borbones hacia América. El gobierno de Madrid decidió incrementar la explotación colonial para que las colonias fueran más rentables.

Para ello se adoptaron diversas medidas. Se promovieron, con escaso éxito, las Compañías de Comercio, siguiendo el modelo inglés y holandés. Se decretó la introducción de navíos de registro: barcos que podían comerciar al margen de la Flota de Indias. Esta novedad permitió que se incrementara el comercio gaditano con América.



Durante el reinado de Carlos III se introdujeron importantes reformas.

La Corona trató de incrementar el control administrativo de la metrópoli sobre las Indias: se excluyó de la administración a los criollos, se creó un nuevo virreinato, el del Río de la Plata en 1776, y ese mismo año se estableció el cargo de Intendente para reforzar el control de los territorios americanos.

La expulsión de los jesuitas en 1767 tuvo en América una importante consecuencia: la Corona se anexionó importantes tierras, sobre todo en Paraguay, que hasta ese momento habían estado en manos de la Compañía de Jesús.

En el terreno económico hubo un incremento impositivo y en 1778 se permitió el libre comercio entre la península y las Indias, rompiendo el monopolio sevillano-gaditano.

Esta nueva política borbónica, enfocada sobre todo al beneficio de la metrópoli, engendró movimientos de protesta de los criollos, apartados de los cargos administrativos, y de la explotada mano de obra indígena. En 1780-1781 se inició una revuelta en Perú iniciada por los criollos pero que pronto se convirtió en una rebelión indígena (Tupac Amaru). La revuelta fue duramente reprimida.



domingo, 4 de marzo de 2012

IMAGENES DE LA RESTAURACIÓN

Cristina de Habsburgo Lorena jura la constitución de 1876 ante Cánovas y Sagasta a la espera del nacimiento del Príncipe de Asturias, futuro Alfonso XIII.

Miguel Primo de Rivera junto a Alfonso XIII

Caricatura de Cu-Cut! que originó el asalto a la revista y la posterior ley de Jurisdicciones.

Barcelan durante la quema de conventos en la Semana Trégica.

Manuel Pardiñas, anarquista que asesinó a José Canalejas jefe del gabinete liberal de Alfonso XIII en 1912.

Ejército español en la guerra de Marruecos en vísperas del Barranco del Lobo.

Colegio electoral durante la Restauración.

Reparto territorial del encasillado.

Directorio Militar, primer gobierno de la Dictadura de Primo de Rivera.

Eduardo Dato jefe del gabinete conservador en el reinado de Alfonso XIII.

Alejandro Lerroux, fundador del Partido Republicano Radical.

Caricatura de Francesc Cambó, líder de la Lliga Regionalista de Cataluña.

Caricatura sobre las Juntas de Defensa del Ejército en 1917.

Angiolillo, anarquista que asesinó a Cánovas del Castillo.

Retrato oficial del matrimino de Alfonso XIII y Edna de Battemberg

Foto oficial del compromiso.

Fotografia del atentado de Mateo Morral en la boda de Alfonso XIII en la calle Mayor Madrid.

Antonio Maura, líder del Partido Conservador.

Portada de ABC escenificando el asesinato de José Canalejas.

Franscesc Cambó líder de la Lliga Regionalista de Cataluña.

Francotiradores rifeños conocidos como pacos.

Foto oficial del conde de Romanones con Alfonso XIII.

Caricatura de Cu-Cut! sobre Alejandro Lerroux cuando era conocido como el rey del Paralelo.

Nacionalismo vasco. Mapa de la extensión de EUSKALHERRIA.

Lectura por un oficial del manifiesto de las Juntas de Defensa.

Nacionalismo vasco. Cartel alegórico sobre la fundación de EUSKALHERRIA.

Guerra de Marruecos. Ejército español en vísperas de la derrota del Barranco del Lobo.

Ilustración alegórica sobre la muerte de Ferrer Guardia.

Guerra de Marruecos. Mapa de las operaciones que llevarón al desastre de Annual.

Viñeta alegórica sobre la manipulación electoral en la Restauración.

Nacionalismo vasco. Cartel propagandístico para la elección a diputado de Sabino Arana.

Guerra de Marruecos. Operaciones militares en la época del Barranco del Lobo.

Cuadro sobre la boda de Alfonso XIII en los Jerónimos.

Cadáver de Jose Canalejas.

Guerra de Marruecos. Tropas coloniales españolas.

Valle Inclán. Autor de la Rosa en Llamas, poema homajes a Mateo Morral.
Rosa de Llamas


por VALLE-INCLÁN

Claras lejanías...Dunas escampadas...

La luz y la sombra gladiando en el monte.

Tragedia divina de rojas espadas

Y alados mancebos, sobre el horizonte.

El camino blanco, el herrén barroso

La sombra lejana de uno que camina,

Y en medio del yermo, el perro rabioso,

Terrible el gañido de su sed canina

..¡No muerdan los canes de la duna ascética

La sombra sombría del que va sin bienes,

El alma en combate, la expresión frenética,

Y el ramo de venas saltante en las sienes!...

En mi senda estabas, mendigo escotero.

Con tu torbellino de acciones y ciencias:

Las rojas blasfemias por pan justiciero,

Y las utopías de nuevas conciencias.

¡Tú fuiste en mi vida una llamarada

Por tu negro verbo de Mateo Morral!

¡Por su dolor negro! ¡Por su alma enconada,

Que estalló en las ruedas del Carro Real!...



José Canalejas.

Antonio Maura despachando con Alfonso XIII.

Exposición del cadáver de Mateo Morral.

Alfonso XIII con el Directorio Militar al inicio de la Dictadura.

Guerra de Marruecos. Misa de campaña en honor de los caídos en el Barranco del Lobo.

Semana Trágica. Exposición de la apertura de las tumbas de las religiosas.

A pesar del cuerpo de texto, nunca fue probado que Alejandro Lerroux fuese el verdadero cerebro de los sucesos de Barcelona, si bien su propaganda anticlerical tuvo un significado papel.

Sabino Arana fundador del nacionalismo vasco.


Álvaro de Figueroa, conde de Romanones.

Ramón María del Valle Inclán.