martes, 2 de noviembre de 2010

LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL. 1833-1843

TEMA X. LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL.
La muerte de Fernando VII inauguró un nuevo periodo en el que se inicia de manera irreversible el proceso de revolución liberal y burguesa. Esta revolución consistió en la liquidación del régimen señorial y la sociedad estamental, a la vez que se abolían las instituciones políticas que caracterizaban el Antiguo Régimen. Así se va a ir configurando un régimen político en el que las clases triunfantes, sobre todo la nueva burguesía agraria, asumen la dirección del Estado y establecen un ordenamiento jurídico y económico que va a hacer posible el desarrollo capitalista. Y todo esto en medio de una turbulenta guerra civil.

10.1. La oposición al sistema liberal: las guerras carlistas. La cuestión foral.
a) El carlismo: El testamento de Fernando VII, que dejaba el trono a su hija Isabel, fue rápidamente contestado en 1833 con el levantamiento de numerosas partidas carlistas, que pretendían el reconocimiento de Don Carlos como rey de España. Un grave conflicto civil, camuflado bajo un pretexto dinástico, acababa de comenzar.
La cuestión sucesoria daba a cada bando un símbolo aglutinador.
Los carlistas (tradicionalistas apostólicos) eran los seguidores de Carlos Mª Isidro, hermano menor de Fernando VII, que desean la vuelta de la monarquía absoluta y el Antiguo Régimen. Son los herederos de los realistas del reinado de Fernando VII y tienen como lema “Altar y trono” y “Viva la Inquisición”. El bando carlista recibe el apoyo de propietarios y notables rurales, gran parte del bajo clero ( no la jerarquía, fiel en general a Isabel siguiendo al Vaticano) más los campesinos descontentos por la forma como se iba produciendo la liquidación del Antiguo Régimen sobre todo de Navarra, País Vasco, Cataluña, Aragón y Valencia. La defensa de los fueros1 contra el liberalismo uniformizador cobró también importancia. Por último destacar que fue un movimiento esencialmente rural y que solo recibió el apoyo exterior de la Santa Alianza
( Prusia, Rusia y Austria), de carácter únicamente moral.
Los cristinos o isabelinos representan las fuerzas que defendían el liberalismo y que se veían favorecidas por la introducción de las prácticas capitalistas: la mayor parte de la nobleza y la burguesía y las clases populares urbanas. Recibió apoyo material de la Cuádruple Alianza: Francia, Gran Bretaña, España y Portugal.

b) La primera guerra carlista. 1833-1840.
La primera guerra carlista se inició con el levantamiento de 1833 y se prolongó
durante seis años (1833-1840). Pero durante este periodo los carlistas no van a
conseguir nunca generalizar el conflicto a todo el territorio español ni ocupar por mucho tiempo las grandes ciudades del país. Dominaron siempre zonas rurales y utilizaron la táctica guerrillera, bajo la forma de partidas de soldados. Aunque el general Zumalacárregui intentó organizar un ejército, su muerte en el sitio de Bilbao en 1835 inició una etapa en la que los carlistas fueron progresivamente vencidos por el ejército liberal bajo el mando de Espartero (Victoria de Luchana, 1836).

1 Foralismo, según el cual las regiones debían mantener sus instituciones de gobierno autónomas, su sistema propio de justicia y la exención fiscal y de quintas para el servicio militar.

El último periodo del conflicto ( 1837-1839) se caracterizó por el traslado de la zona más conflictiva al Maestrazgo, donde se levantaron las partidas de Cabrera, y por la división ideológica dentro del carlismo. Por una parte se encontraban los partidarios de llegar a un acuerdo con los liberales ( los llamados “transaccionistas”) y de otra los “intransigentes” ( formados por la dirección política más próxima a Don Carlos y buena parte de la base campesina) , que consideraban este pacto una traición a los ideales carlistas.
La división facilitó que el jefe de los transaccionistas, el general Maroto, acordase por su cuenta la firma del Convenio de Vergara ( 1839) con el general Espartero, que reconocía la victoria liberal a cambio del mantenimiento dentro del ejército de la oficialidad carlista y de la promesa de Espartero de pedir a la reina el mantenimiento de los fueros. El convenio puso fin a la guerra en el País Vasco, mientras continuó en el Maestrazgo hasta 1840 cuando Cabrera fue derrotado militarmente.

c) El proceso de revolución liberal: la regencia de Mª Cristina. 1833-1840.
La regencia de Mª Cristina comenzó con un gobierno presidido por Cea Bermúdez ( exministro de Fernando VII) que aspiraba tan solo al restablecimiento del viejo sistema del Despotismo Ilustrado. El descontento de los liberales, que reclamaron la convocatoria de cortes y el estallido de la guerra civil hicieron ver a la regente la necesidad de profundizar más en el camino liberal como única forma de tener los suficientes apoyos para vencer al carlismo, así es como un viejo liberal moderado llegó al poder.

i) El régimen del Estatuto Real:

El nuevo gobierno de Martínez de la Rosa pretendía, lejos de ninguna aspiración revolucionaria, encontrar el apoyo de los grupos liberales burgueses, pero sin romper con los viejos grupos dominantes. El símbolo de esta primera transición fue la promulgación del Estatuto Real de 1834, que no reconocía la soberanía nacional y que era una carta otorgada.
Para los liberales más radicales era claro que el Estatuto Real era demasiado
moderado y no sería suficiente para realizar las reformas a que aspiraban. La
escisión que ya se había perfilado durante el Trienio Liberal entre moderados y
progresistas o exaltados se iba haciendo cada vez más grande.
Durante la mayor parte del siglo XIX la corona no se limitó a jugar un papel de
árbitro entre los partidos, sino que intervino activamente en la vida política,
situándose siempre al lado de los moderados. La Corona nunca llamaba a formar gobierno a los progresistas, que recurrieron a los pronunciamientos para poder llegar al poder.
Ante el carácter moderado del Régimen de Martínez de la Rosa y de sus
sucesores ( Conde de Toreno), los progresistas recurrieron el verano de 1835 a
numerosos levantamientos urbanos que comportaron la formación de milicias y
juntas revolucionarias. Como resultado de esta presión y ante el temor del avance carlista, María Cristina nombró jefe del gobierno a un progresista, a Juan Alvarez Mendizábal, que inició un programa de reformas que va a resultar decisivo. Lleva a cabo lo fundamental de la reforma agraria liberal entre 1835 y 1837:

- La disolución del régimen señorial: La disolución del régimen señorial y la
desvinculación de la propiedad se hizo mediante una serie de decretos que
abolieron los señoríos jurisdiccionales, los privilegios de la Mesta y las pruebas de nobleza para acceder al ejército y la administración.
La jurisdicción señorial ( derecho de los señores a administrar justicia y nombrar las autoridades locales) pasaron a manos del Estado, pero los señoríos continuaron en manos de los señores como propiedad privada. Se va
a eximir a los señores de la obligatoriedad de presentar sus títulos de propiedad sobre las tierras y se dejó a los pueblos la iniciativa de presentar reclamaciones ante los tribunales, que sistemáticamente se resolvían a favor de los señores. Como consecuencia de este proceso, miles de campesinos tuvieron que dejar sus tierras para pasar a cultivarlas como jornaleros o como arrendatarios con contratos renovados con alquileres actualizados.

- La desvinculación de las tierras: se lleva a cabo mediante la abolición del mayorazgo ( propiedades nobiliarias), de todas las propiedades de mano muerta ( propiedades de la Iglesia y otras instituciones) y de todas las formas de propiedad colectiva ( tierras comunales y de propios). La tierra se transformaba así en una mercancía que dejaba de estar vinculada a una familia o a una institución, para poder ser comprada y vendida.

- La desamortización de Mendizábal: La desamortización, es decir, la expropiación por parte del Estado de las propiedades de la Iglesia y de los bienes comunales y su posterior subasta se realizó en dos grandes fases. La primera se produjo en 1836 y afectó fundamentalmente a las tierras de la
Iglesia, mientras que la segunda se llevó a cabo en 1855 por Madoz, que puso en venta los bienes comunales y de propios.
La desamortización de Mendizábal tenía los siguientes objetivos: mejorar
la Hacienda, obtener créditos y ganar la guerra; castigar a la Iglesia por su apoyo al carlismo y crear un grupo de propietarios que dependa del triunfo liberal; y, por último, mejorar la explotación de las tierras expropiadas.
Para llevarla a cabo se dictaron tres decretos: el primero suprimía todas las ordenes religiosas (clero regular), excepto las que se dedicaban a la beneficencia; el segundo declaraba todos los conventos y propiedades de la
Iglesia bienes nacionales; y el tercero, ponía en venta mediante pública subasta todos estos bienes. El precio de la subasta era fijado de acuerdo con una previa tasación oficial y el importe de la venta se podía pagar o en títulos de la Deuda pública o en efectivo.
Los beneficiarios de estas ventas fueron los que tenían títulos de la Deuda
Pública y los burgueses y propietarios agrícolas que disponían de capital para invertir en la compra de tierras. La operación resultó muy lucrativa ya que el precio de salida de las tierras se fijó muy por debajo de su precio real, las tierras salieron en grandes lotes y las subastas se realizaban en las capitales lejos en muchas ocasiones de donde se hallaban situadas.
El resultado de esta desamortización eclesiástica fue el siguiente: éxito relativo en la obtención de créditos y suministros; adhesión de grandes propietarios a la causa liberal, ya que compraron grandes lotes a precios muy ventajosos, y finalmente, el descontento del campesinado.

ii) El régimen de 1837:

En mayo de 1836, la desamortización se aplaza unos meses, ya que Mª Cristina cree que es muy radical y destituye a Mendizábal, disuelve las Cortes y nombra un nuevo gobierno presidido por Javier Istúriz ( moderado). Otro pronunciamiento de carácter progresista, el motín de la guarnición de la Granja ( el motín de los Sargentos de la Granja) en agosto de 1836 dio el golpe definitivo al Estatuto Real, poniendo de nuevo en vigor la Constitución de Cádiz de 1808 y dar el poder a los progresistas decididos a llevar a delante la revolución liberal.
El nuevo gobierno fue presidido por el progresista Calatrava, pero fue
Mendizábal quien desde la cartera de Hacienda y Marina, puso en marcha el proceso de desmantelamiento del Antiguo Régimen y organizó el ejército liberal que derrotó al carlismo.
Además de la desvinculación y la desamortización ya vistas, llevó a cabo la abolición del diezmo, la supresión de las aduanas interiores y la extinción de los gremios que se oponían al libre ejercicio de la industria y el comercio. Se consumaba así un conjunto de reformas ( ya iniciadas desde la guerra contra Napoleón) que consolidaban la realización de la transición al liberalismo y eran el inicio de una etapa de crecimiento económico y de introducción del capitalismo en España.
Este proceso culminó con la promulgación de la Constitución de 1837, que inauguró un largo periodo de monarquía constitucional en España. El nuevo texto pretendía contentar a los sectores moderados y progresistas y por ello combinaba elementos de las dos fórmulas políticas. La Constitución reconocía la soberanía nacional, pero aceptaba el poder moderador de la corona. Las primeras elecciones las ganan los moderados: los progresistas marginados del poder. En 1840 el gobierno moderado intentó quitar a la burguesía progresista otro centro de poder con la promulgación de una Ley Municipal que facultaba a la Corona a nombrar los alcaldes de capitales de provincias y el resto a los
Gobernadores Civiles.

d) La regencia de Espartero.1840-1843.
La Ley Municipal provoca levantamientos progresistas con la creación de juntas revolucionarias, manifestaciones dirigidas por la Milicia Nacional y los ayuntamientos progresistas.
Estos hechos culminan con la dimisión de Mª Cristina y Espartero pasa a ocupar la Regencia, al ser la única autoridad respetada gracias al prestigio conseguido en las guerras carlistas.
El periodo de la nueva Regencia siguió a grandes rasgos la línea progresista de desmantelamiento del régimen señorial y desamortización eclesiástica, con una nueva desamortización que afectaba a los bienes del clero secular o parroquial2 . Pero las divisiones dentro de los progresistas entre unos sectores que propugnaban el mantenimiento de una participación política limitada y los que defendían una mayor democratización del sistema, la fuerte presión de los moderados estimulados desde el exilio en París por Mª Cristina 3.

2 La de Mendizábal afectaba a los bienes del clero regular o conventual.
3 En 1841 fracasa un pronunciamiento del ejército del Norte: Narváez y O´Donell exiliados; otros como

La chispa que provocó un amplio movimiento en contra del general fue la adopción de medidas librecambistas el año 1842, que abrían las puertas a los tejidos británicos y perjudicaban la naciente industria catalana.
En respuesta de esto en Barcelona se produjo un fuerte levantamiento al que Espartero respondió bombardeando la ciudad. Estos hechos hicieron que el regente perdiese su prestigio y el apoyo de buena parte de la población, incluida la mayoría de los progresistas. Las conspiraciones moderadas protagonizadas por sectores del ejército contrarios a Espartero y encabezadas por Narváez y O´Donell provocaron su dimisión.
Para no tener que nombrar un tercer regente se decidió avanzar la mayoría de edad de Isabel II y proclamarla reina.

10.2. Isabel II: La organización del régimen liberal.
Durante este periodo, una vez desmantelado el Antiguo Régimen, se procedió a la construcción del estado moderado, y ello fue obra, sobre todo, del partido moderado.

i) La década moderada (1844-1854): prosiguen los pronunciamientos, mejora la situación económica y se rompe el aislamiento internacional de España (Concordato 1851).
Narváez representa la posición centrista dentro de los moderados, partidarios de hacer una nueva constitución: 1845. Los derechistas pretenden volver al Estatuto Real de 1834 y los partidarios de seguir con la de 1837.
La constitución de 1845:
* Soberanía compartida: Rey-Cortes.
* Estado católico.
* Restricción electoral: 1%.
* Recortes a los liberales: expresión y reunión.
* Convocatoria de Cortes corresponde al monarca.
Un conjunto de leyes y reformas completaron el proceso de formación del nuevo Estado moderado que en el periodo 1844-1868 institucionalizó el régimen liberal al servicio del nuevo grupo dominante: la burguesía terrateniente.

Las reformas moderadas:
* Ley de la Administración local de 1845: alcaldes de municipios de 2.000
habitantes o más y las capitales elegidas por el Rey, el resto por el Gobernador.
* Reforma de la educación: 10 universidades, nuevas especialidades. La Madridcentral, es la única que puede expedir el título de Doctor.

* Concordato de 1851: se intenta la reconciliación con la Iglesia, suprimiendo la venta de los bienes desamortizados, la devolución de las no vendidas, reconocimiento de su papel en la enseñanza y el matrimonio canónico, único legítimo.

Creación de la Guardia Civil (1844) para garantizar el orden sobre todo en el
medio rural. Fines civiles, estructura militar.

• Reforma fiscal de Alejandro Mon: intentaba racionalizar el fisco: impuestos para todos: impuestos directos (inmuebles, cultivos, industrias) e impuestos indirectos o "consumos" que encarecían los productos de consumo diario.

La caída de los moderados:
A lo largo de la década moderada se desarrolló una política económica claramente favorable a los sectores agrarios terratenientes. Políticamente, los amplios poderes otorgados a la Corona y al poder ejecutivo propiciaron la formación de importantes grupos de presión, las camarillas, que acaparaban y se disputaban el poder al margen de la organización parlamentaria, lo que vició y corrompió el sistema. La manipulación y el control electoral degradaron definitivamente el sistema y dejaron a la oposición en la más absoluta marginación política.
Fue el proyecto de Bravo Murillo en 1852, sucesor de Narváez, de reformar la
Constitución de 1845, con la finalidad de fortalecer más los poderes del ejecutivo en detrimento del Parlamento ( miedo a la revoluciones de 1848), la chispa que encendió el descontento que condujo a progresistas, moderados descontentos y unionistas a levantarse contra el régimen, dando lugar, en 1854, al movimiento conocido como Vicalvarada.

ii) El bienio progresista: 1854-1856:
• El pronunciamiento de 1854: causas:
- Suben los precios del grano en una típica crisis de subsistencias frecuente en un país atrasado.
- El gobierno persigue a la prensa que había elegido la vida íntima de la reina como motivo de protesta, por la falta de libertad de expresión que imponía el gobierno .
- Descontento político de moderados puritanos, progresistas y demócratas (Reforma constitucional de Bravo Murillo).

El pronunciamiento militar se va a desarrollar en dos fases: La primera, de origen moderado se inició con el pronunciamiento de Alcalá de Henares en junio de 1854 dirigido por los generales Dulce y O´Donell. En Vicálvaro, en las afueras de Madrid se produce una batalla nada decisiva. Esto hizo comprender a los sublevados la necesidad de sumar a los progresistas al pronunciamiento.
En una segunda fase, a través de la publicación del Manifiesto de Manzanares, los sublevados tratan de atraerse a los progresistas al movimiento. Dicho manifiesto, redactado por Cánovas del Castillo, incluía importantes puntos del programa progresista:
- contra la "camarilla".
- por la rebaja de los impuestos.
- autonomía municipal, Milicia Nacional, nueva ley electoral y de imprenta.

La consecuencia inmediata de la publicación del Manifiesto de Manzanares es la formación de Juntas, barricadas en Madrid, Barcelona, Valladolid, Valencia.
La Junta de Madrid se convierte en Gobierno, pero no puede controlar la situación. La reina llama a Espartero que pacta con O´Donell.




Evolución política:
La principal tarea que van a llevar a cabo los progresistas es retomar la tarea de desmantelamiento del Antiguo Régimen, y la profundización del régimen liberal. El Gobierno progresista con O´Donell de ministro restaura la constitución de 1837, aunque ampliando el voto. Se intenta hacer una nueva, la de 1856 "non nata" (progresista).
Pero será en el terreno económico donde los progresistas llevan a cabo la tarea más importante, que se pone de manifiesto en la ley de desamortización de Madoz ( mayo de 1855) y en la Ley General de Ferrocarriles (junio de 1855).

- La desamortización de Madoz:
+ más amplia que la de Mendizábal: bienes de propios y comunes, del Estado, de la Iglesia, órdenes militares, carlistas, instituciones benéficas...
+ subasta pública: pero no se podía pagar con títulos de la deuda, sino en
metálico (la de Mendizábal, sí).
+ objetivos distintos: amortizar la deuda, equilibrar el presupuesto y sobre todo
subvencionar obras públicas: ferrocarril.

Consecuencias:
+ problemas para los campesinos: se quedan sin bienes de propios y comunes.
+ tensión con la Santa sede.
+ se duplican los ingresos de la anterior.
+ Ley de desamortización - Ley de ferrocarriles ligadas.
- Leyes financieras:
+ Ley de Sociedades Anónimas de Crédito: permitió el funcionamiento en
España de una banca moderna.
- La construcción del ferrocarril: tema siguiente.

Disturbios sociales, levantamiento de partidos carlistas provocan la división de progresistas y unionistas (O´Donell). O´Donell preside el gobierno: disolución de la Milicia Nacional por la fuerza y promulgación de un decreto que restablecía la constitución de 1845.

jueves, 28 de octubre de 2010

EL ESTATUTO REAL

EL ESTATUTO REAL.
Francisco Martínez de la Rosa fue uno de los más significados "doceañistas" que al cabo del tiempo adoptó, como muchos antiguos liberales, un talante mode¬rado" Nombrado jefe de gobierno en 1834, intentó, mediante el Estatuto Real de 1O de abril de 1834, conciliar la tradición absolutista con algunos elemen¬tos del constitucionalismo" Su propuesta no satisfizo a nadie"
"Título L De la convocación de las Cortes generales del Reino.
Art. l. (...) Su Majestad la Reina Gobernadora, en nombre de su excelsa hija Doña Isabel 11, ha resuelto convocar las Cortes generales del Reino.
Art. 2. Las Cortes generales se compondrán de dos Estamentos: el de Próceres del Reino y el de Procuradores del Reino (...,).
Art. 3. El Estamento de Próceres del Reino se compondrá:
1.° De muy reverendos arzobispos y reverendos obispos. 2.0 De Grandes de España.
3.° De Títulos de Castillo.
4º. De un número indeterminado de españoles, elevados en dignidad e ilustres por sus servicios en las varias carreras, y que sean o hayan sido secretarios del Despacho, procuradores del Reino, consejeros de Estado, embajadores o mi¬nistros plenipotenciarios, generales de mar o de tierra o ministros de los tribuna¬les supremos.
5º. De los propietarios territoriales o dueños de fábricas, manufacturas o esta¬blecimientos mercantiles que reúnan a su mérito personal y a sus circunstancias relevantes, el poseer una renta anual de sesenta mil reales, y el haber sido an¬teriormente procuradores del Reino.
16.° De los que en la enseñanza pública o cultivando las ciencias o las letras, ha¬yan adquirido gran renombre y celebridad, con tal que disfruten una renta anual de sesenta mil reales, ya provenga de bienes propios, ya de sueldo cobrado del Erario.
Art. 4. Bastará ser Arzobispo u Obispo electo o auxiliar para poder ser elegido, en clase de tal, y tomar asiento en el Estamento de Próceres del Reino (...j.
Art. 7. El Rey elige y nombra los demás próceres del Reino, cuya dignidad es vitalicia (...).
Art. 13. El Estamento de Procuradores del Reino se compondrá de las personas que se nombren con arreglo a la ley de elecciones (...1.
Art. 24. Al Rey toca exclusivamente convocar, suspender y disolver las Cortes (...).
Art. 31 . Las Cortes no podrán deliberar sobre ningún asunto que no se haya so¬metido expresamente a su examen en virtud de un Decreto Real.
Art. 32. Queda, sin embargo, expedito el derecho que siempre han ejercido las Cortes de elevar peticiones al Rey, haciéndolo del modo y forma que se prefi¬jará en el Reglamento (. ..).
Art. 34. Con arreglo a la ley 1.°, título 7.0, libro 6.° de la Nueva Recopilación, no se exigirá tributos ni contribuciones, de ninguna clase, sin que a propuesta del Rey los hayan votado las Cortes (...1"
1. Cuestionario.
a. Clasificar el texto explicando: tipo de texto, circunstancias concretas en el que fue escrito, destino y propósito por lo que se escribió..
b. Indicar y exponer las ideas que aparecen en el texto y resuma su contenido.
c. Responder a las siguientes cuestiones:




i. Citar los derechos que se contemplan en la presente constitución.
ii. Citar las prerrogativas de la Corona.
iii. Citar las características del sistema político contemplado en el texto.
iv. ¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre una "Carta otorgada" y una Constitución?
v. Explicar los motivos que llevan a la presentación del texto.
vi. Explicar el desarrollo de los acontecimientos que se producirán a raíz del texto.
vii. Explicar las consecuencias a medio y largo plazo de las peticiones contendidas en el texto..
viii. ¿Por qué no se eligieron Cortes Constituyentes para la elaboración del Estatuto Real?

martes, 19 de octubre de 2010

DECRETO DEL 4 DE MAYO.

Declaro que mi real ánimo no es solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni decreto alguno de las Cortes generales y extraordinarias y de las ordinarias actualmente abiertas, a sa¬ber, los que sean depresivos de los derechos y prerrogativas de mi Soberanía, establecidas por la Constitución y las leyes, en que de largo tiempo la Nación ha vivido, sino el de declarar aquella Constitución y tales decretos nulos y de ningún valor y efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pa¬sado jamás tales actos y se quitasen del tiempo, y sin obliga¬ción en mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos ni guardarlos.
y como el que quisiese sostenerlos y contradijese esta mi real declaración (...) atentaría contra las prerrogativas de mi sobe¬ranía y felicidad de la Nación (...) declaro reo de lesa majestad a quien tal osare o intentare, y que como a tal, se le imponga la pena de vida, ora lo ejecute de hecho, ora por escrito o de palabra, moviendo o incitando, o de cualquier modo (...) persuadiendo a que se observen y guarden dicha Constitución y decretos...y desde el día en que este mi decreto se publique y fuere co¬municado al Presidente de las Cortes, que, actualmente se ha¬llan abiertas cesen éstas en sus sesiones.
Manifiesto del 4 de mayo de 1814. Fernando VII.


Realizar el comentario de texto atendiendo a las siguientes cuestiones:
1. Tipo de texto, circunstancias concretas en que fue escrito, destino y propósito de quién lo escribió.
2. Indicar y explicar las ideas aparecidas en el texto resumiendo el contenido.
3. Responder a las siguientes cuestiones:
a. Explicar los rasgos definitorios de las crisis que llevan al Decreto.
b. Enumerar y relacionar las características del periodo histórico que inaugura el citado Decreto, haciendo especial hincapié en el comportamiento de los apoyos al monarca así como la oposición.
c. Exponer el evolución del periodo y las causas de su finalización.

domingo, 17 de octubre de 2010

LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL. ESQUEMAS







LA INDEPENDENCIA DE HISPANOAMERICA

AMÉRICA EN LOS SIGLOS PREVIOS A LA INDEPENDENCIA.



LA INDEPENDENCIA DE HISPANOAMERICA

APUNTES SOBRE LA INDEPENDENCIA DE LATINOAMÉRICA.

El desarrollo cronológico abarca el proceso independentista de las colonias españolas en el espacio geopolítico conocido como Latinoamérica. Básicamente, el proceso independentista comienza en 1809 con la constitución de las primeras juntas criollas en el Virreinato del Río de la Plata y termina en la década de 1830 con la independencia de Paraguay y Uruguay.
Las causas del proceso de independencia son varias y complejas.
1. Causas externas a la problemática americana.
a. Influencia de la Ilustración. Como abría de ocurrir en el continente europeo, la Ilustración fue un movimiento cultural, político e ideológico de masas. Si en Europa, los grupos sociales receptores serán la nobleza, clero y burguesía ilustrada –preferentemente la alta y media-, en las colonias americanas el grupo ávidamente receptor será la elite criolla. La Enciclopedia de Diderot y D´Alembert será estudiado por los sectores mas cualificados del criollismo latinoamericano, principalmente miembros del clero y la burguesía. En estos sectores, las ideas de separación de poderes, libertad, progreso y soberanía nacional marcan una directrices de acción política e ideológica distantes a los mantenidos por la metrópoli. Las obras e ideas de Rousseau, Bayle, Rainal, Montesquieu, Voltaire o Locke se convierten en los mentores de los nuevos rumbos ideológicos de estos grupos. Evidentemente, como en Europa, la rápida difusión de estas ideas por los diversos virreinatos no traspaso las fronteras de estos sectores. El resto de la población, un mayoritario 85%, sumido en el analfabetismo y sometido a la censura eclesiástica de unas obras consideradas impías y peligrosas contra la seguridad del Estado de la monarquía absoluta, quedó desde un primer momento fuera de la recepción de ideas y corrientes. A pesar de todo ello, la difusión del Siglo de las Luces avanzó como demostró literariamente Alejo Carpentier.
b. Coetaneamente a la difusión de las Luces, la guerra de Independencia de las Trece Colonias inglesas en América del Norte supuso un nuevo aliciente para la concienciación política de las elites criollas. Cierto es que aquí la Corona española jugó en contra de sus propios intereses. Propiciar la independencia de unos colonos contra la metrópoli y que esta se llevase a cabo supuso a la postre una victoria pírrica para la conservación del imperio colonial español. El triunfo de las Trece Colonias demostró a todos los colonos el camino de vencer a una metrópoli situada a una distancia media de unos 6.000 kilómetros. Por otra parte, Gran Bretaña tuvo un excelente aliciente para devolver el favor a España a la hora de alentar a los colonos, y excelentes mercados, por el camino de la independencia colonial.
c. Ideológicamente, el texto de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos se convirtió en un documento político de referencia básico dentro del acervo político cultural de las clases criollas latinoamericanas. A ello vino a unirse los efectos de la Revolución francesa con su Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano. A partir de 1805, las colonias habían alcanzado el grado de madurez política necesario para caminar por el camino de la independencia, en cuanto a la elite criolla se entiende.
La guerra de la Independencia española acelera el proceso de emancipación en Latinoamérica ante la pérdida de control total de la metrópoli, tanto a nivel político como económico. A partir de 1809, surgen las primeras juntas criollas en La Paz, Virreinato del Río de la Plata (1809), Chile (1810), [Nueva Granada] (1810), Quito (1809), si bien serán violentamente reprimidas por las autoridades coloniales españolas, causando la derrota de todas ellas. La Primera Junta de Buenos Aires (1810) fue el único gobierno patrio que pudo permanecer, estableciendo una continuidad histórica con los gobiernos posteriores de la Argentina. Desde Buenos Aires se comenzó la campaña de liberación del sur del Continente. Dos grandes ejércitos libertadores se formaron y atacaron a las tropas coloniales realistas desde el sur y el norte, dirigidos por José de San Martín y Simón Bolivar, para confluir en Guayaquil, donde el mando general de las tropas independentistas sudamericanas quedó en manos de Bolivar. La guerra por la independencia de Sudamérica se extendió entre 1810 Y 1824. Este último año, las tropas colonialistas, arrinconadas en el Alto Perú fueron finalmente derrotadas en Ayacucho por un ejército sudamericano al mando del Mariscal Antonio José de Sucre. Una vez que los pueblos sudamericanos se independizaron de España, y luego de complejos procesos, terminaron creando las siguientes naciones independientes de la actualidad: Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
Los pueblos del Virreinato de Nueva España se iniciaron en 1810 con el Grito de Dolores y también luego de complejos procesos políticos terminaron creando las siguientes naciones independientes de la actualidad: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua. Poco después se independizó también República Dominicana.
Las colonias se liberaron a sí mismas, a menudo con la ayuda del Imperio Británico, que promovía el desarrollo de un sistema de comercio internacional sin el monopolio español.

2. Las causas internas
A modo de introducción, debe tenerse en cuenta que incurriendo en notables exageraciones, se han querido ver los antecedentes de la independencia hispanoamericana en las insurrecciones indígenas del siglo XVIII, como las de los comuneros de Paraguay (1717-1735) y Nueva Granada (1781) y la de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru) en el Perú (1780-1781), o incluso en las guerras civiles que asolaron el territorio peruano en el siglo XVI. Pero el tema más largamente debatido por los historiadores ha sido el que se refiere a las posibles causas de la independencia, porque es difícil determinar y sistematizar los orígenes de un proceso tan dilatado en el tiempo y que afectó a territorios tan alejados unos de otros y, con frecuencia, tan diferentes. Desde los protagonistas de los acontecimientos y sus contemporáneos hasta la actualidad, en cada época y por cada autor se han intentado resumir en varias las causas de la independencia, destacando algún aspecto parcial de acuerdo con la perspectiva histórica del momento, por lo que el resultado es que hoy disponemos de una extensa relación de posibles motivos originarios de la más variada naturaleza, y de difícil análisis, cuya simple enumeración resultaría poco explicativa y hasta cierto punto engañosa. Más importante sería analizar el nivel de generalidad de cada una de estas causas y situarlas en la perspectiva adecuada, ponderando su importancia relativa respecto a las demás y en cada uno de los territorios afectados: lo que puede actuar como causa decisiva o tomarse como característico en México (núcleo esencial del virreinato de Nueva España) resulta secundario en el área del virreinato de Nueva Granada e insignificante en la del Río de la Plata. Por ello, la determinación genérica de las causas de la independencia, como modelo teórico, debe remitir siempre al análisis del proceso y de sus características específicas en cada uno de los territorios.

En el contexto de las causas internas pueden ser consideradas como tales aquéllas que se originaron en el interior de la sociedad hispanoamericana como resultado de su propio desarrollo histórico, y se caracterizan por destacar algunos aspectos negativos de la acción colonizadora española. En general, todos estos posibles motivos fueron señalados desde los primeros momentos del proceso independentista, a veces por los mismos protagonistas de los acontecimientos, por lo que suelen tener una intención más justificativa que explicativa. Así, por ejemplo, cuando se atribuye el deseo de independencia a la corrupción administrativa y la inmoralidad burocrática por parte de las autoridades españolas, o a la relajación de las costumbres del clero, se trata de destacar algunos casos, que sin duda fueron tenidos en cuenta por los patriotas, pero a los que no puede atribuirse un carácter generalizado a toda la administración y a todos los territorios.

En México, también el bajo clero, como muestra la destacada participación de los sacerdotes Miguel Hidalgo y José María Morelos, colaboró con los revolucionarios y tuvo una participación destacada en la independencia. Otras posibles causas aducidas reiteradamente, como la crueldad y el despotismo con que eran tratados los indígenas y las restricciones culturales impuestas por las autoridades españolas, están en abierta contradicción con algunos datos de la realidad. En los virreinatos del Perú y Nueva Granada, y hasta cierto punto en el de Nueva España, muchos indígenas militaron en el bando realista, lo que dio a los enfrentamientos en esos territorios un carácter de verdadera guerra civil. La existencia de universidades en muchas de las más importantes ciudades hispanoamericanas, así como la formación cultural en las mismas de los propios caudillos independentistas son otros tantos argumentos en contra de la generalización de las razones mencionadas, necesitadas de precisiones que alteran considerablemente su interpretación, como sucede con la rivalidad entre criollos y españoles, con la consiguiente postergación de aquéllos, y el establecimiento de un régimen de monopolios, gabelas y trabas, que dificultaba el desarrollo de la economía americana y frenaba el crecimiento de su capacidad productiva. La legislación española no diferenciaba entre los españoles peninsulares y americanos, por lo que el problema se planteaba, igual que en España, entre los naturales de una región, provincia o reino que aspiraban a ocupar los puestos de la administración en su tierra y los que provenían de otras zonas, ocupaban los cargos y desplazaban a los naturales, generalmente por residir en la corte o tener valedores en ella. En cuanto al sistema económico, su influencia se vio disminuida por el incumplimiento sistemático de la normativa, el contrabando y la escasa capacidad industrial de los territorios americanos. Más bien fueron las medidas económicas de carácter liberal que venían implantándose desde el siglo XVIII las que estimularon en la burguesía criolla un creciente deseo de libertad mercantil. Mayor importancia que las mencionadas hasta aquí tuvvieron las siguientes causas:

a) La concepción patrimonial del Estado, toda vez que las Indias estaban vinculadas a España a través de la persona del monarca. Las abdicaciones forzadas de Carlos IV y Fernando VII, en 1808, rompieron la legitimidad establecida e interrumpieron los vínculos existentes entre la Corona y los territorios hispanoamericanos, que se vieron en la necesidad de atender a su propio gobierno.
b) La difusión de doctrinas populistas. Desde santo Tomás de Aquino hasta el español Francisco Suárez, la tradición escolástica había mantenido la teoría de que la soberanía revierte al pueblo cuando falta la figura del rey. Esta doctrina de la soberanía popular, vigente en España, debió de influir en los independentistas tanto como las emanadas del pensamiento ilustrado del siglo XVIII.
c) La labor de los jesuitas. Las críticas dirigidas por los miembros de la Compañía de Jesús a la actuación española en América después de su expulsión de España en 1767, plasmadas en abundantes publicaciones, tuvieron gran importancia en la generación de un clima de oposición al dominio español entre la burguesía criolla.
d) Las enseñanzas impartidas por las universidades y el papel desarrollado por las academias literarias, las sociedades económicas y la masonería. La difusión de ideas liberales y revolucionarias contrarias a la actuación de España en América ejerció una gran influencia en la formación de algunos de los principales líderes de la independencia, cuya vinculación con la Logia Lautaro les proporcionó el marco adecuado para la conspiración.
e) La Ilustración, reformulada en los virreinatos como revulsivo y justificación ideológica para las guerras de independencia latinoamericanas, apoyada por determinadas coyunturas históricas desarrolladas a lo largo del siglo XVIII como:
- El fuerte control de los Borbones en todos los aspectos de la vida de las colonias, donde el desarrollo de la burocracia como signo de centralización de las funciones administrativas de la colonia, originó la pérdida de las libertades municipales.
- La exclusión de los criollos de los cargos públicos (con el fin de reducir su poder e influencia en el marco de la sociedad virreinal ).
- Un desarrollo económico fundamentado en la dependencia de la colonia frente a la metrópoli, conocido por su acepción anglosajona de Pacto Colonial.
- Los altos impuestos.
- La falta de recursos para mantener el imperio (España no tenía una adecuada fuerza militar y tampoco producía lo suficiente para satisfacer las demandas y necesidades económicas de sus colonias.).
Estas situaciones desencadenaron gran tensión y malestar entre los distintos sectores de las colonias hispanoamericanas. Sin embargo, los indios, los negros y los mulatos fueron los más afectados, pues resultaron oprimidos, además, por la clase criolla dominante, convirtiendo el conjunto de sociedad coloniales americanas en un polvorín a punto de explotar con insospechadas consecuencias en el marco político, social y económico.

3. Guerra de Independencia, revolución política y guerra civil.
La Invasión napoleónica a España se considera la causa precipitante de la guerra de independencia. La invasión francesa representó -para España- la pérdida de la unidad monárquica ya que los reyes Carlos IV y Fernando VII fueron obligados a abdicar la corona en favor de José Bonaparte. Con la ocupación francesa, el imperio español enfrentó una aguda crisis internacional e interna: las colonias americanas reafirmaron su lealtad al rey de España, Fernando VII, y -siguiendo el ejemplo de España- en Venezuela, Cuba, Puerto Rico, Chile y otros territorios coloniales, se establecieron juntas que juraron lealtad a la Junta de Sevilla. A pesar del apoyo inicial, en América, ya comenzaba a perfilarse una crisis de lealtad: ¿a quién serían leales? ¿al rey o a la Junta? Ante la ausencia del monarca, ¿tenía España poder sobre las colonias? ,la élite criolla de México determinó que, ante la ausencia del rey, España no tenía ningún derecho que ejercer sobre América.
Basándose en el principio de que la soberanía radicaba en las instituciones criollas, las colonias comenzaron a tomar sus propias determinaciones políticas, lo que, implícitamente, representó una separación de España. En
1810, Caracas estableció la Junta Suprema de Caracas, compuesta por miembros de la elite colonial y del Consejo Municipal. Aunque la Junta declaró su lealtad al rey, no obstante, determinó controlar y gobernar la colonia sin la autorización del gobierno español. Era evidente que la elite colonial no estaba dispuesta a acatar la autoridad metropolitana en unos momentos en que, claramente, se reflejaba la debilidad del imperio español. Por consiguiente, los criollos aprovecharon la coyuntura internacional y la debilidad de España para declarar la independencia.
La Guerra de Independencia de los pueblos hispanoamericanos fue cruenta, encarnizada, y puso de manifiesto las luchas internas de poder entre los propios criollos. La clase dominante se fraccionó en distintos grupos de poder: patriotas realistas, centralistas, federalistas, moderados, liberales y conservadores. Por ejemplo, en Chile, el Congreso Nacional estaba dividido en grupos: moderados e independentistas (encabezados por Bernardo O'Higgins). En Venezuela, el Congreso Nacional mostró, también, diferencias entre los grupos políticos, sin embargo, los grupos a favor de la independencia dominaron. Francisco de Miranda y Simón Bolívar (ambos independentistas) organizaron, en 1810, la Sociedad Patriótica, con el fin de lograr la separación. Venezuela declaró la independencia en 1811, y redactó una constitución que adoptó la forma de gobierno republicano y federal, similar a la Constitución de Estados Unidos. Los conflictos internos y la movilización de las fuerzas españolas sofocaron y suprimieron la Primera República de Venezuela. Ante el fracaso venezolano, y las pocas posibilidades de lograr el apoyo de Nueva Granada para la recuperación de Venezuela, Bolívar decidió exilarse en Jamaica.
En México, los sectores populares más afectados por las luchas entre criollos y peninsulares fueron los indios y los mestizos. Ante las pésimas condiciones sociales y económicas del campesino indígena, el padre Miguel Hidalgo se levantó en rebelión, en 1810. El Grito de Dolores inició la guerra de independencia de México. Este movimiento era esencialmente indígena y campesino, y careció del apoyo de los sectores dominantes como la iglesia y la elite criolla. Ante la derrota y muerte de Hidalgo, en 1811, José María Morelos retomó la lucha armada. Para 1813, éste convocó el Congreso de Chilpancingo, y planteó la independencia absoluta de México. La causa libertaria de Morelos quedó truncada, en 1815, al ser capturado y ejecutado.
En la región de La Plata (Buenos Aires), la lucha entre criollos y peninsulares se vio afectada por otra fuerza externa que ejerció presión sobre la región: Inglaterra. En los años de 1806 y 1807, La Plata fue ocupada por Inglaterra. Esta ocupación provocó una crisis en la administración colonial, pero, también, estimuló el espíritu nacionalista de los porteños, y puso de relieve la fragilidad del imperio español. La única colonia en Sur América que mantuvo la adhesión y lealtad a España fue Perú. Razones de tipo social y racial contribuyeron a este hecho: la clase criolla peruana prefirió mantener la lealtad a España ante el temor de una alianza entre los mestizos y los indios, que eran numéricamente superiores a ellos, pues dicha alianza podía poner en peligro sus intereses económicos y sociales.
En el Caribe, Puerto Rico y Cuba también permanecieron leales a España. Sin embargo, en ambas islas, comenzó a perfilarse un movimiento a favor de la independencia. En Puerto Rico, por ejemplo, hubo una gran simpatía hacia la causa libertaria, y el pueblo puertorriqueño se negó a participar militarmente en contra de los hermanos latinoamericanos. Ante la solidaridad manifiesta de Cuba y Puerto Rico a la guerra de independencia, España decidió reforzar el sistema represivo en las islas con el fin de evitar levantamientos revolucionarios, y logró retener las islas.
Las colonias centroamericanas también se rebelaron contra España. De hecho, la primera provincia en declarar su independencia fue El Salvador. Al contrario de México, la rebelión centroamericana fue fundamentalmente elitista, y tuvo poca participación de los sectores populares. En 1823, el reino de Guatemala -compuesto por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica- declaró la independencia y en 1824,se organizó la República Federal Centroamericana. No obstante, la República Federal Centroamericana enfrentó serias dificultades que la llevaron finalmente al rompimiento que dio origen a las naciones que conocemos hoy. Para 1815, parecía que el movimiento independentista de las colonias españolas había fracasado. En 1816, las fuerzas expedicionarias de Pablo Morillo reprimieron con dureza a Nueva Granada y Venezuela. A pesar de la reacción antirevolucionaria, comenzaron a resurgir fuerzas de resistencia, como las guerrillas. El movimiento independentista renació con el gran triunfo de la batalla de Boyacá, con el cual se liberó Nueva Granada, y se proclamó la formación de la República de la Gran Colombia, compuesta por Venezuela, Nueva Granada y Ecuador. Bolívar encargó la tarea de libertar al Ecuador al general Antonio José de Sucre, y ésta se completó en 1822.
Mientras la lucha bolivariana se recrudeció en el norte de Sur América, en Chile, las fuerzas realistas dominaban la región, y correspondió a José de San Martín la liberación de este país. En la batalla de Chacabuco, de 1817, San Martín derrotó a los españoles, pero fue en la batalla de Maipú cuando San Martín logró la independencia de la región. El triunfo revolucionario en Chile permitió el establecimiento de un gobierno encabezado por O'Higgins, y con su apoyo, San Martín preparó la campaña para conquistar Perú. En ese mismo año, Agustín de Iturbide, en México, proclamó el Plan de Iguala, que declaró la independencia de México. El encuentro de Bolívar y San Martín se produjo en Guayaquil. Como resultado de la entrevista, San Martín renunció a sus cargos, volvió a Chile, y emigró definitivamente a Europa, Bolívar recurrió a Sucre para la liberación del Alto Perú. La batalla de Ayacucho puso fin a las guerras de independencia, y, con la independencia del Alto Perú, nació Bolivia.

Efectos de la guerra.
La lucha por la independencia tuvo serias implicaciones en los recién independizados territorios: la independencia no aseguró el fin de las guerras civiles, y los conflictos regionales se agudizaron luego de la guerra. Las tensiones sociales y raciales prevalecientes durante la guerra polarizaron las sociedades de los nuevos países. El poder político de las naciones independizadas fue débil, y promovió el desarrollo del caudillismo. Aunque la guerra terminó con el monopolio español, las naciones latinoamericanas quedaron a merced de la influencia económica de Estados Unidos e Inglaterra, que dominaban el mercado atlántico. Esto representó un problema adicional, pues el fuerte desarrollo económico de los norteamericanos resultaba demasiado competitivo para los países recién independizados. Además, en ellos, prevalecía un clima de confusión, desorganización e inestabilidad. El Congreso de Panamá no contó con el apoyo de todos los países Latinoamericanos. Luego de la independencia, las naciones latinoamericanas atravesaron serias dificultades de tipo político y económico que más bien generaron la disgresión de los estados. Además, las potencias extranjeras -como Estados Unidos- veían con gran recelo la unidad latinoamericana, pues podía poner en peligro sus intereses sobre la región. Estas razones explican, en gran medida, por qué el Congreso de Panamá, de 1826, no logró su cometido, y el sueño bolivariano de la confederación de los nuevos estados americanos quedó inconcluso.
Después de la independencia, Guatemala buscó apoyo en México como aliado para poder mantener la oligarquía en el poder. Gabino Gaínza declaró su anexión a México e inmediatamente, Iturbide envió un ejército al mando del general Vicente Filísola, que fue muy bien recibido en la capital del reino. Pero se produjo una disensión: El Salvador se sublevó contra los mexicanos, y el ejército de Filísola se dirigió hacia aquella provincia, a la cual pudo someter. A la caída de Iturbide, Filísola volvió a Guatemala, donde la situación había cambiado, y se encontró muchos más partidarios de la separación de México y de una independencia total. Propuso convocar un congreso para decidir lo que había de hacerse. El congreso, reunido el 24 de junio de 1823 en Guatemala, declaró la independencia total. El reino de Guatemala pasó a llamarse Provincias Unidas de Centroamérica, y se nombró un gobierno provisional de tres miembros, encabezado por el doctor Pedro Molina, con la misión de redactar una constitución.
Cuando se redactó la constitución, de influencia norteamericana, en noviembre de 1824, el país pasó a llamarse República Federal Centroamericana. Esta estaba formada por cinco estados, que tenían, a su vez, poderes ejecutivos, legislativos y judiciales completamente autónomos dentro de sus límites territoriales. Las luchas de las oligarquías provinciales para mantenerse en el poder, y la de todos contra el intento centralizador de Guatemala, donde residía el gobierno nacional, llevaron a la disolución de la federación. El presidente, Manuel Arce, y el gobernador de cada provincia (en Costa Rica, Juan Mora Fernández; en Nicaragua, Manuel Antonio de la Cerda; en Honduras, Dionisio Herrera; en El Salvador, Juan Vicente Villacorta; en Guatemala, Juan Barrundia), todos ellos pertenecientes a la oligarquía terrateniente, organizaron gobiernos provinciales fuertes y poco a poco fueron separándose del gobierno central. Nicaragua, Honduras y Costa Rica se declararon independientes en 1838, Guatemala, en 1839, y El Salvador se independizó en 1841.