domingo, 8 de abril de 2012

CUESTIONES AMÉRICA










El descubrimiento de América



El descubrimiento de América en 1492 por Cristóbal Colón fue uno de los hechos más importantes de la historia europea y condicionó la evolución política, social y económica de los siglos siguientes.

Es posible que durante la Edad Media llegasen algunas expediciones nórdicas a la costa de Norteamérica, pero, ya desde comienzos del siglo XV, portugueses y castellanos habían iniciado un intento de llegar a Oriente (las Indias), proveedor de especias y de productos de gran valor, mediante un camino alternativo a las rutas tradicionales del Mediterráneo oriental.

Las crecientes dificultades del Imperio Bizantino, que finalmente caería con la toma por los turcos de Constantinopla en 1453, forzaron a los europeos occidentales a buscar rutas alternativas a Asia.



Fruto de estas expediciones fue la conquista castellana de las islas Canarias, que comenzó en 1402 por la isla de Lanzarote y concluyó en 1496 con la conquista de Tenerife.



A finales del siglo XV parecía claro que los portugueses se habían adelantado a los castellanos en la conquista de la ruta de las especias y de los metales preciosos, gracias al dominio que ya ejercían sobre la costa occidental africana. En este momento, Cristóbal Colón, que había estado a las órdenes del rey de Portugal, ofreció a los Reyes Católicos el proyecto de llegar a las Indias siguiendo una ruta hacia el oeste en lugar de bordeando todo el continente africano. Para poner en práctica su proyecto, Colón partía de la idea de la esfericidad de la Tierra, cuestión controvertida en la época. Finalmente, por las Capitulaciones de Santa Fe, los Reyes Católicos acordaron con Colón el inicio de la expedición.



El 3 de agosto de 1492 Colón inició su viaje saliendo del puerto de Palos de la Frontera en Huelva. La expedición de tres naves llegó a una pequeña isla de las Antillas el 12 de octubre.

Durante mucho tiempo Colón siguió creyendo que había llegado a Asia por la ruta occidental, pero en realidad se había encontrado con la existencia de un continente desconocido en Europa: América.



La partición de las zonas de expansión y navegación entre Castilla y Portugal se acordó por el Tratado de Tordesillas (1494). Un meridiano situado a 370 leguas de Cabo Verde separó las dos zonas de influencia: la occidental para Castilla y la oriental para Portugal. De esta manera la costa africana y el actual Brasil quedaron en manos portuguesas, y el resto de América en manos castellanas.



El impacto de América en España



El descubrimiento de América fue uno de los acontecimientos de la historia mundial que más repercusión tuvo. Si esto fue cierto para Europa y el mundo occidental, aún lo fue más para España, la potencia que construyó el imperio americano más extenso.

Desde un principio, los españoles buscaron el símbolo de la riqueza en la época: los metales preciosos, el oro y la plata. Los primeros intentos en las Antillas fueron desalentadores, pero, tras la conquista del continente, muy pronto se pusieron en explotación grandes minas de plata. Zacatecas en México y Potosí en el Perú son los ejemplos más importantes.

El trabajo forzado en la mina de las indígenas produjo una ingente extracción de metales que causó un gran flujo de oro y plata hacia la península y Europa. Esta llegada de metales propiciará el desarrollo del comercio y tendrá una gran repercusión en la economía española y europea.

Siguiendo las ideas mercantilistas de la época, contrarias al libre comercio, el comercio con las Indias pasó muy pronto a ser controlado por un monopolio estatal establecido en la Casa de Contratación de Sevilla. Todo el comercio ultramarino pasó bajo su control y supervisión.

Diversas razones explican el establecimiento del monopolio sevillano:

• Las costas de Cádiz y Huelva son las más adecuadas para la navegación a vela, a lo que se unía que el Guadalquivir era navegable hasta Sevilla.

• El Rey quiere tener centralizado y controlado todo lo que provenía de América, de esa forma podía cobrar con mayor facilidad el “quinto real” que le correspondía por ley

• La necesidad de organizar la navegación en convoyes protegidos de ataques de piratas holandeses e ingleses

• Las presiones de los poderosos comerciantes de Sevilla.

El monopolio de la Casa de la Contratación se complementó con el establecimiento del monopolio castellano para el comercio con las Indias. La aplicación de este monopolio se vio cuestionada por dos prácticas:

• La piratería alentada por los enemigos políticos de la monarquía española: ingleses, franceses y holandeses.

• El contrabando en América, muy difícil de controlar en el inmenso continente. Llevado a cabo por buques extranjeros provocó graves pérdidas para los comerciantes castellanos, que, teóricamente, tenían el monopolio del comercio con América.

Para solucionar el problema de la piratería se organizaron las Flotas de Indias. Grandes expediciones de buques mercantes protegidos por navíos de guerra que periódicamente cubrían la travesía de Europa a América y viceversa.

El siglo XVI fue testigo de un espectacular fenómeno económico en Europa y, con especial virulencia, en España: la “revolución de los precios” o, dicho de otra forma, la inflación.

Dos razones principales explican este fenómeno. Por un lado, el siglo XVI se caracteriza por el crecimiento demográfico. Un fenómeno que produjo un aumento de la demanda de productos que a su vez llevó a un alza de los precios. Por otro lado, la llegada masiva de metales preciosos significó un importante crecimiento de la moneda en circulación lo que inmediatamente revertió en un aumento de los precios. Como los metales llegaban a Sevilla y en España era más abundante su circulación, nuestro país vivió con especial gravedad la inflación que afectaba a toda Europa.

La mayor inflación en Castilla hizo que los productos castellanos fueron aún menos competitivos con respecto a las mercaderías de Holanda, Inglaterra y Francia lo que agudizó la decadencia de la producción castellana y española. Finalmente España y las Indias dependieron en gran medida del suministro de mercancías por parte de las potencias hostiles a la monarquía hispánica.

Pese a estas dificultades, el descubrimiento de América tuvo importantes repercusiones en nuestro país:

• Las remesas de oro y plata permitieron durante décadas a los monarcas llevar su política imperial.

• El eje económico se trasladó del Mediterráneo al Atlántico, tanto en España como en Europa.

• Avanzaron las técnicas mercantiles y bancarias.

• Llegaron nuevos productos que tuvieron gran incidencia en la dieta y las costumbres europeas: tabaco, patata, maíz, cacao.



Conquista y colonización de América.



La expedición de Colón llegó el 12 de octubre de 1492 a las Antillas. El 5 de diciembre de 1492 Colón llegó a la isla de La Española, actualmente dividida en dos países, Haití y República Dominicana, y estableció allí la primera colonia europea en el nuevo mundo.

Posteriormente en diversos viajes, los españoles fueron explorando y estableciendo pequeñas colonias, primero en el archipiélago de las Antillas, después en Tierra Firme, es decir, el continente americano.

Muy pronto surgió la polémica con Portugal, la otra potencia expansionista del período, sobre el derecho de cada Corona a expandirse hacia el occidente. Los Reyes Católicos proclamaron sus derechos sobre las nuevas tierras, pero tras la intervención arbitral del Papa (Bula Inter Caetera en 1493), ambas Coronas llegaron finalmente a un acuerdo. Por el Tratado de Tordesillas (1494), España y Portugal se dividían el mundo. Todas las tierras situadas trescientas leguas al oeste del archipiélago de Cabo Verde serían conquistadas por Castilla, mientras que los territorios al este de esa línea podrían ser colonizados por Portugal. Este acuerdo legitimó la colonización portuguesa en Brasil.

Los dos momentos más importantes en el proceso de conquista fueron la invasión del imperio azteca o mexica, en el actual México, por Hernán Cortes entre 1519 y 1521, y la del imperio incaico del Perú por Francisco Pizarro en 1532-1533.

El objetivo de los colonizadores españoles fue desde un principio la explotación económica del territorio conquistado y la cristianización de los indios. Las violencias del proceso de conquista dieron lugar a un vivo debate en España. Fray Bartolomé de las Casas, monje dominico, se convirtió en la voz crítica contra los desmanes producidos durante la conquista y la colonización.

El sistema de colonización utilizado en los primeros momentos del Imperio español fue la encomienda. La encomienda fue establecida como un derecho otorgado por el Rey (desde 1523) en favor de los españoles colonizadores (encomenderos). El español cobraba los tributos que los indígenas, como súbditos del Rey, debían pagar a la corona y, a cambio, debía cuidar del bienestar de los indígenas en lo espiritual y en lo terrenal, asegurando su mantenimiento y su protección, así como su adoctrinamiento cristiano.

Sin embargo, en la realidad se produjeron múltiples abusos y el sistema derivó en formas de trabajo forzoso o no libre, al reemplazarse, en muchos casos, el pago en especie del tributo por trabajo en favor del encomendero.

Estos abusos dieron lugar a múltiples protestas que llevaron a la aprobación de las Leyes Nuevas (1542). Estas leyes recordaron solemnemente la prohibición de esclavizar a los indios y abolieron las encomiendas, que dejaron de ser hereditarias y debían desaparecer a la muerte de los encomenderos actuales.

La colonización española se caracterizó, a diferencia de otras, desde un principio por el mestizaje. La población europea se mezcló con los indígenas americanos (mestizos) y la población esclava traída de África (mulatos). El mestizaje no impidió que la sociedad colonial tuviera una estructura claramente racial con la población blanca en la cúspide social.



La España del siglo XVI:

El gobierno y la administración de América

Según avanzaba la conquista, los españoles fueron creando ciudades habitadas por colonos y desarrollando una administración. En las ciudades se creó un Cabildo (municipio), con un concejo (asamblea de los colonos) gobernado por un Alcalde Mayor.



Desde 1502, la Corona fue estableciendo Gobernadores, que desde las Antillas fueron enviando las expediciones de conquista al continente.

En 1524, se estableció en la Corte el Consejo de Indias, encargado de todos los asuntos referidos a América.



Una vez concluida la conquista, América se dividió en dos grandes virreinatos: Nueva España (México) y Perú.

Los Virreyes fueron la máxima autoridad en las Indias (designados entre los miembros de la gran nobleza o de la familia real). Su actuación estuvo sometida a inspección periódica, las visitas, aunque en la práctica gozaron de una enorme autonomía, propiciada por la enorme distancia entre España y América y los largos períodos sin comunicación.

Por debajo de los virreyes estaban las Reales Audiencias, órgano administrativo y tribunal de justicia con jurisdicción sobre los distritos en los que se dividían los virreinatos.



La política borbónica en América

durante el siglo XVIII



En un principio, la nueva dinastía Borbón no implicó ningún cambio importante en las colonias. La administración continuó sin cambios; el monopolio comercial (pese al creciente contrabando británico); los envíos de plata a cambio de los productos peninsulares y el papel preponderante del puerto de Cádiz (que había sustituido a Sevilla).



La sociedad americana estaba en organizada en torno a dos grupos:

La elite blanca (decenas de miles de peninsulares y criollos). Controlaban la administración y eran los propietarios de la tierra, las minas y las demás fuentes de riqueza.

El resto de la población constituida por la mayoría indígena y los esclavos negros.

Era una sociedad organizada de forma racial pese a que había una importante mezcla racial: mestizos (blanco e india), mulato (blanco y negra) zambos (indio y negro)…



A partir de mediados de siglo se inicia un cambio en la política de los Borbones hacia América. El gobierno de Madrid decidió incrementar la explotación colonial para que las colonias fueran más rentables.

Para ello se adoptaron diversas medidas. Se promovieron, con escaso éxito, las Compañías de Comercio, siguiendo el modelo inglés y holandés. Se decretó la introducción de navíos de registro: barcos que podían comerciar al margen de la Flota de Indias. Esta novedad permitió que se incrementara el comercio gaditano con América.



Durante el reinado de Carlos III se introdujeron importantes reformas.

La Corona trató de incrementar el control administrativo de la metrópoli sobre las Indias: se excluyó de la administración a los criollos, se creó un nuevo virreinato, el del Río de la Plata en 1776, y ese mismo año se estableció el cargo de Intendente para reforzar el control de los territorios americanos.

La expulsión de los jesuitas en 1767 tuvo en América una importante consecuencia: la Corona se anexionó importantes tierras, sobre todo en Paraguay, que hasta ese momento habían estado en manos de la Compañía de Jesús.

En el terreno económico hubo un incremento impositivo y en 1778 se permitió el libre comercio entre la península y las Indias, rompiendo el monopolio sevillano-gaditano.

Esta nueva política borbónica, enfocada sobre todo al beneficio de la metrópoli, engendró movimientos de protesta de los criollos, apartados de los cargos administrativos, y de la explotada mano de obra indígena. En 1780-1781 se inició una revuelta en Perú iniciada por los criollos pero que pronto se convirtió en una rebelión indígena (Tupac Amaru). La revuelta fue duramente reprimida.



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